Sunday, December 31, 2017

La escuela de Nazaret

La escuela de Nazaret


Notas para una homilía, La fiesta de la Sagrada Familia 

Eclesiástico 3, 2-6. 12-14
Colosénses 3, 12-21
Lucas 2, 22-40

Cuando visitó a Nazaret, Papa Pablo Sexto habló de la escuela de Nazaret.

Nazaret es la escuela de iniciación para comprender la vida de Jesús. La escuela del Evangelio. Aquí se aprende observar, a escuchar, a meditar, a penetrar en el sentido, tan profundo y misterioso, de aquella simplísima, humildísima, bellísima manifestación del Hijo de Dios

¿Qué podemos aprender de esta escuela?

Primero, orar.

Es seguro que rezaban en la casa de la Sagrada Familia. Yo tengo en mi mente la imagen de Jesús en el regazo de María, aprendiendo los salmos y las oraciones judías.

Entre los judíos la madre tiene un papel importante en la oración de la casa. Ella enciende la vela de la cena del Sábado y reza la bendición de la luz.

María era una mujer de oración – como escuchamos dos veces en el segundo capítulo del evangelio de San Lucas.

Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. (Lucas 2, 19.51)

En la familia debemos rezar – no solamente con palabras. Debemos cultivar oración en silencio – ayudándoles a todos pensar de su vida y poner todas nuestras angustias y alegrías en las manos de Dios.

Como Pablo escribió:
Con el corazón lleno de gratitud, alaben a Dios con salmos, himnos y canticos espirituales…

Segundo, amar.

Como predicó Papa Pablo VI,

Enseñe Nazaret lo que es la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable; enseñe lo dulce e insustituible que es su pedagogía; enseñe lo fundamental e insuperable de su sociología.

En Nazaret, la sagrada familia vivía con amor. Tenemos tratar de vivir como ellos, pero no es fácil.

Aún, san Pablo nos da algunas sugerencias como vivir en familia:

…sean compasivos, magnánimos, humildes, afables y pacientes.
Sopórtense mutualmente y perdónense…
Y sobre todo, tengan amor…

Tercero, Nazaret nos enseña como trabajar.

Como dijo Papa Pablo VI:

 ¡Oh Nazaret, oh casa del "Hijo del Carpintero", cómo querríamos comprender y celebrar aquí la ley severa, y redentora de la fatiga humana; recomponer aquí la conciencia de la dignidad del trabajo; recordar aquí cómo el trabajo no puede ser fin en sí mismo y cómo, cuanto más libre y alto sea, tanto lo serán, además del valor económico, los valores que tiene como fin…

Hoy celebramos la sagrada familia. Pero, también debemos celebrar las familias nuestras, conociendo que nuestras familias con, a veces, débiles y siempre llenas de desafíos. Pero, con la ayuda de Jesús, María y José podemos caminar en el camino hasta el amor, la comprensión, el perdón en la familia.

Termino mis pensamientos con la oración del Papa Francisco al fin de su exhortación, La Alegría del Amor:

Jesús, María y José
en ustedes contemplamos
el esplendor del verdadero amor,
a ustedes, confiados, nos dirigimos.

Santa Familia de Nazaret,
haz también de nuestras familias
lugar de comunión y cenáculo de oración,
auténticas escuelas del Evangelio
y pequeñas iglesias domésticas.

Santa Familia de Nazaret,
que nunca más haya en las familias episodios
de violencia, de cerrazón y división;
que quien haya sido herido o escandalizado
sea pronto consolado y curado.

Santa Familia de Nazaret,
haz tomar conciencia a todos
del carácter sagrado e inviolable de la familia,
de su belleza en el proyecto de Dios.

Jesus, María y José,
escuchen, acojan nuestra súplica.

Amén

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La imagen de la Sagrada Familia es de la casa matriz de las Franciscanas de la Sagrada Familia, Dubuque, Iowa, USA

Sunday, December 24, 2017

No les dejes robarte la esperanza

La Navidad del Señor
Misa de Media Noche - Misa de Gallo
Notas para una homilía:
No les dejes robarte la esperanza.

Isaías 9, 1-3. 5-6 
Tito 2, 11-14 Lucas 2, 1-14 

Vivimos en medio de incertidumbre, en una sociedad acosado de violencia y represión.

Muchos viven confundidos, en medio de acusaciones creíbles de fraude y de corrupción.

Algunos vivimos con pena con la aceptación por mi país de JOH como ganador – sin decir casi nada del fraude y manipulación.

Varios viven enojados, diciendo que les robaron las elecciones.

Varios viven decepcionados con la postura de un candidato u otro.

Pero,

En medio de todo, celebramos un nacimiento – no en las casas de los poderosos, sino entre los pobres, en un pesebre.

Nuestra esperanza no reside en los poderosos del mundo, sino en un bebé, Dios hecho pobre.

Él es nuestro Salvador, no sacándonos de la oscuridad – sino encarnándose en las tristezas, alegrías y penas de los empobrecidos.

Jesús nació en un país ocupado, en medio de un censo impuesto por un imperio salvaje.



Pero, en la oscuridad una luz brilla. Y, ángeles aparecen a algunos pastores, marginados en una sociedad de marginados. Y los ángeles llegan con un mensaje de esperanza:

“No teman. Les traigo una buena noticia que causará gran alegría a todo el pueblo: hoy les nacido un Salvador, …que es el Mesías, el Señor.”

Nuestra esperanza es en un Dios quien engrandece a su pueblo. Como dice el profeta Isaías, nuestro Dios es un Dios que quiebra nuestro pesado yugo, la barra que oprime nuestros hombros, y el cetro de nuestro tirano. (Isaías 9)

Es lo que Dios quiere y que Dios promete y que Dios ha hecho.

Por eso, tenemos una esperanza activa – una esperanza que brota de un encuentro con el Dios de misericordia, de justicia, de paz.

Encontrándonos con este Salvador, Él nos invita a vivir como sus discípulos, su comunidad.

¡Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz!

Como San Ireneo dijo: “La gloria de Dios es la persona humana viva”. Beato Oscar Romero dijo; “La gloria de Dios es el pobre vivo”.

Como Pablo escribió a Tito:
“[Cristo Jesús] se entregó por nosotros para redimirnos de todo pecado y purificarnos, a fin de convertirnos en pueblo suyo, ferverosamente entregado a practica el bien”.

El encuentro con Dios – en el pesebre, en le eucaristía, en los marginados – este nos da la esperanza – y nadie puede robarnos la esperanza.

Porque, el niño nacido pobre es nuestra esperanza. Él comparte nuestras alegrías, tristezas y esperanza.



¿Dónde quiere habitar Dios?

¿Dónde quiere habitar Dios?

Cuarto domingo de Adviento, Ciclo B
2 Samuel 7, 1-16
Lucas 1, 26-38

Notas para una homilía

Hoy el evangelio nos cuenta la anunciación de Jesús, su presencia entre nosotros en el seno de la virgen María. Dios se hizo carne.

La primera lectura es como una profecía del nacimiento del Mesías, el Cristo, como descendiente – hijo – del rey David.

Rey David, después de una guerra civil,  quiere construir una casa para Dios. Le dijo al profeta Natán su intención. Natán, como profeta dice, ”Si. Está bien.” Pero Dios tiene otra idea.

Yo pienso que Rey David, como muchos políticos y autoridades, quiso consolidar su poder con una autorización de Dios. Con un templo, quiso encerrar a Dios para sus proyectos, quiso mostrar que él, el Rey, tiene la autorización del Dios Omnipotente.

Pero, Dios le dice a Natán, que no necesita una casa. Dios no se puede ser encajado – ni por un rey, un presidente. La tentación política es tratar de tergiversar la fe, la religión para mostrar su poder – aun sobre Dios. Es una tentación que podemos ver en Honduras, en los Estados Unidos,  en Rusia y en muchos países.

Pero, no es lo que Dios quiere.

Dios quiere una morada diferente. Y decidió encarnarse en el seno de una pobre campesina en una pequeña aldea – con, tal ve, no más que 200 habitantes.

La morada de Dios es entre los pobres, en una campesina, que se llamaba María.

No quiso un lugar del poder. Se bajaba, se anonado, se encarnó pobre.

Dios quiere vivir con nosotros, especialmente con los pobres. Dios quiere habitar entre nosotros, como rezamos en el Angelus:

            El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros.


Y para darle acogida debemos ser como María – con una voluntad dispuesta, un corazón abierto, una vida dócil.