Saturday, October 9, 2021

Desprenderse

XXVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 
Borrador de una homilia 
Sabiduría 7, 7-11 
Hebreos 4, 12-13 
Marcos 10, 17-30 

 En la carta a los hebreos (4,12) escuchamos,
“La palabra de Dios es viva, eficaz y más penetrante que una espada de dos filos”.
Y hoy la espada es bien afilada – y debe cortarnos hasta el corazón, provocándonos.

El inicio del evangelio es auspicioso. 

Como escribe Padre José Antonio Pagola (La buena noticia de Jesús. Ciclo B):
“Antes de que se ponga en camino, un desconocido se acerca a Jesús corriendo. Al parecer tiene prisa para resolver su problema: «¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?». No le preocupan los problemas de esta vida. Es rico. Todo lo tiene resuelto”.
Aunque el hombre tenía dudas y buscó la vida eterna, creo que pensaba que él había hecho todo lo que tenía que hacer – todos los mandamientos. En una manera, pensaba que tenía todo lo que necesitaba para la vida. 

Entonces ¿Qué quiere decir “alcanzar/heredar la vida eterna”? 
¿Hacerse algo importante, a quién nada le falta, hasta la eternidad? 
Tal vez el hombre quería hacer algo de sí mismo – agarrar su herencia de la vida eterna. 

Pero Jesús nos dice:
"Sólo una cosa te falta: Ven y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme".
Hay que deshacernos de nosotros mismos quitándonos del apego a la fama, el poder, el respeto y el dinero. 

Hay que desprendernos de todo – abriendo el espacio en nuestro corazón donde Dios y los pobres pueden encontrar acogida. 

Y, hay más: 

Hay que dar, hay que compartir, hay que deshacerse de la herencia propia. 

No podemos entrar el Reino de Dios cargados con bienes que no compartimos, especialmente cuando hay pobres en nuestras comunidades. 

El evangelio de Jesús no es un evangelio de la prosperidad – sino de la austeridad, de la solidaridad con los pobres. 

Es el evangelio que San Francisco, Santa Clara and muchos quisieron vivir. 

Y el franciscano de hoy "sostiene sus bienes a la ligera y los comparte fácilmente". (Jon Sweeney)

Entonces, debemos hacer un examen de consciencia, personal y social. 
¿Qué debemos dejar a lado? 
 ¿Cómo podemos dejar nuestro control sobre nuestras bienes, nuestro apego a nuestro egoísmo? 
¿Cómo podemos sentir los dolores, las tristezas y la soledad de tantas personas? 
¿Cómo podemos una iglesia de los pobres y para los pobres, como el Papa Francisco ha dicho? 
¿Cómo sentirnos hermanas, hermanos – compartiendo y luchando con los descartados y olvidados?

¿Por qué? 
    Porque Dios se solidarizó con los pobres, Dios hecho carne, Dios hecho pobre.