Saturday, June 3, 2017

El Espíritu sopla

¿Donde sopla el Espíritu?



Notas para una homilía en la Vigilia de Pentecostés de la Parroquia Dulce Nombre de María, 

en San Agustín, Copán, 3-4 de junio de 2017


Génesis 11, 1-9
Éxodo 19, 3-8a. 16-20b
Ezequiel 37, 1-14
Joel 3, 1-5
Hechos 2, 1-11
Romanos 8, 22-27

Juan 7, 37-39


¿Dónde sopla el Espíritu?

Hay muchas lugares donde no sopla el Espíritu:
      La torre de Babel
            Dominando
            Buscando ser mayores
            El resultado: la división, los diversos idiomas
                  No nos entendemos unos a otros
            Comunidades divididas,
                  familias dividas – no por idioma, sino por falta de entendimiento
      Los huesos secos
            Algunos secos por lo que hacemos
            Algunos secos por lo que hace la sociedad, la cultura, las instituciones
                  Despreciando a los campesinos
                  Maltratando a las mujeres
                  Instrumentalizando a los niños y niñas
            Aislado
      Donde no está el Espíritu de Dios hay
            División
            Aislamiento
            Falta de entendimiento
            Rencor y resentimientos
            Dominación
            Desanimo

Pero la pregunta de Dios al profeta Ezequiel es crucial:
      ¿Pueden vivir estos huesos?
      ¿Puede Dios recomponer a las personas aisladas, casi muertas?
           
Pentecostés es la celebración de esta nueva vida
Para los judíos, la fiesta de Pentecostés les recordó de su Alianza con Dios, que Dios inició en el monte Sinaí

Pentecostés es, para nosotros, la fiesta del Espíritu del Señor
       
Pero, ¿qué pasa cuando sopló el espíritu?

¿Qué paseo cuando el Espíritu bajó sobre los apóstoles?
      Coraje
      Esperanza
      Anuncian Jesús muerto y resucitado
      Sentido de misión
            Y forman comunidades donde no había pobres.

      Manifestaron la presencia del Reino de Dios.

¿Para nosotros?
      Se componen las familias, se componen las CEBs

¿Dónde sopla el Espíritu?
      Cuando una comunidad comienza de nuevo
      Cuando un ministro visita a los enfermos o camina 2 horas para llevar la Comunión
      Cuando un catequista lleva niños a visitar a los enfermos
      Cuando una aldea recoge los recursos para ayudar una familia pobre con una casa
      Cuando una pareja vieja decide a casarse por la iglesia,
      Cuando unos jóvenes ayudar a otro joven de dejar las drogas
      Cuando los jóvenes recubren sus sueños

Per, hay que recordar: Todo esto es obra de Dios
    Los seguidores de Jesús, reunidos con puertas cerradas con llave, viviendo en miedo

Lo que Dios quiere
      El Espíritu sopla sobre toda la tierra

Aunque no sabemos rezar, el Espíritu reza en nosotros
      Y, aún más.
            “…la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto…”
            nosotros…gemimos interiormente… y tenemos esperanza…

“El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse en palabras”.


Y por eso, rezamos que venga el Espíritu.


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Modificado 6:26 am, 4 de junio

Wednesday, April 12, 2017

La liberación de lavando pies y compartiendo el Cuerpo

Notas para una homilía, Jueves Santo, Concepción, Copán, Honduras

Éxodo 12, 1-8.11-14
1 Corintios 11, 23-26
Juan 12. 1-15

Hoy, en la celebración de la Cena del Señor, solamente la segunda lectura habla de la Eucaristía. Comenzamos con el relato de la cena pascual.

Los judíos celebran la Pascua, el Éxodo de la esclavitud del Egipto, con una cena sacramental. No es un drama – para ellos, la cena es una manera de vivir otra vez su liberación de la esclavitud en Egipto. Recuerdan la misericordia de Dios que escuchó sus gritos, sus clamores, e intervino para rescatarles. La Cena pascual es una manera de celebrar la presencia liberadora de Dios.

La Última Cena del Señor fue, probablemente, una cena pascual. Con sus discípulos, Jesús celebró la liberación del pueblo judío en el medio de la ocupación de Israel por las tropas romanos. La Pascua fue un tiempo muy caliente en los tiempos de Jesús. Recordando su liberación de la esclavitud del Egipto, muchos judíos esperaban su liberación de los extranjeros romanos. Algunos quisieron echarlos con violencia.

Jesús vino para liberar a su pueblo – pero no matando a los demás, sino entregando su vida por todos. En la última cena les dio a sus discípulos su cuerpo y sangre, bajo la forma de pan y vino, para mostrar su entrega hasta la muerte – que él iba a sufrir en menos que veinte horas. La liberación de Dios de esclavitud es un hecho de entrega de sí mismo para los demás.

Pero, después de la cena Jesús nos dio un ejemplo de su liberación. Lavó los pies de sus discípulos.



Este no era un drama. Era un hecho de servir, de anonadarse, de ponerse entre los servidores y esclavos. Solamente los esclavos lavaban los pies en el tiempo de Jesús – y los pies eran bien sucios.

Cuando nos bajamos antes de otra persona, reconocemos que no somos los mejores. Somos los menores, los servidores. Ponemos las necesidades de los demás antes de las nuestras. Reconocemos que Dios quiere una comunidad en la cual hay un vínculo de amor, de cariño, de ayuda mutua.

¿Por qué? Porque tenemos un Dios que nos ama y se ha entregado hasta la muerte para nosotros.


Y haciendo lo mismo, podemos experimentar la liberación verdadera.