Saturday, January 28, 2017

Dichosos en Cristo pobre y manso

Las bienaventuranza para una comunidad eclesial de base
El Evangelio del cuarto domingo del tiempo ordinario, ciclo A

OBJETIVO: La felicidad no consiste en tener muchas cosas; consiste en seguir a Cristo, pobre y manso.

DESDE LA HISTORIA
Papa Francisco en su homilía del 1 de noviembre de 2016, propuso seis nuevas bienaventuranzas, recordándonos que “estamos llamados a ser bienaventurados, seguidores de Jesús, afrontando los dolores y angustias de nuestra época con el espíritu y el amor de Jesús”.
·  “Bienaventurados los que soportan con fe los males que otros les infligen y perdonan de corazón”.
·  “Bienaventurados los que miran a los ojos a los descartados y marginados mostrándoles cercanía”.
·  “Bienaventurados los que reconocen a Dios en cada persona y luchan para que otros también lo descubran”.
·  “Bienaventurados los que protegen y cuidan la casa común”.
·  “Bienaventurados los que renuncian al propio bienestar por el bien de otros”.
·  “Bienaventurados los que rezan y trabajan por la plena comunión de los cristianos”.


ILUMINACIÓN BÍBLICA Y DOCTRINAL
Texto bíblico: Mt 5, 1-12a
El Papa Francisco dice que “las bienaventuranzas son de alguna manera el carné de identidad del cristiano, que lo identifica como seguidor de Jesús”. Son pistas y desafíos de la vida cristiana.
La primera dice, “Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos”. Otra traducción dice, “Felices los que tiene el espíritu del pobre…”. En el evangelio de san Lucas, la primera bienaventuranza es “Felices ustedes los pobres…”.
¿Quiere decir “pobres de espíritu”?
Gustavo Gutiérrez escribió:
“El agregado ‘de espíritu’ transforma la referencia a una situación económica y social (‘pobre’)en una disposición para aceptar la Palabra de Dios…. Se trata de vivir en total disponibilidad a la voluntad del Señor, hacer de ella nuestro alimento…. Es la actitud de quienes se saben hijos e hijas de Dios, hermanas y hermanos de los demás. Ser pobre de espíritu es ser discípulo de Cristo.”
Este espíritu nos abre al don del amor de Dios y a la solidaridad con los pobres y oprimidos. Este espíritu nos ayuda a tener paz y tranquilidad en medio de los males que nos afectan.
En las bienaventuranzas, Jesús quiere mostrarnos que la verdadera felicidad es vivir con Él, escuchando su llamada a una vida de amor de Dios, compartiendo el amor con los demás.

REFLEXIONEMOS
·     ¿Cuándo ha experimentado la felicidad? ¿Ha encontrado la felicidad, la paz, en medio de sufrimiento? Compartan sus experiencias.
·     Leen otra vez las bienaventuranzas, pausando después de cada bienaventuranza para compartir experiencias o cortas comentarios. Inviten a todos a compartir algunas experiencias de su vida cuando ha vivido la felicidad de la bienaventuranza leída.

¿Y NOSOTROS QUÉ?
·     En esta semana, escoge una bienaventuranza y trata de vivirla en su vida cotidiana.

AVISOS

ORACIÓN FINAL
      Hágame, Señor, pobre de espíritu.
      Hágame, Señor, humilde y manso de corazón.
      Hágame, Señor, un instrumento de tu paz.
      Dame, Señor, el hambre y sed de justicia.
      Dame, Señor, un corazón limpio.
      Dame, Señor, la compasión y la misericordia.
      Atiéndame, Señor, en tiempos de tristeza y llanto, en tiempos de persecución.
Ayúdame, Señor, de vivir las bienaventuranzas en mi vida diario y, en esta manera, encontrar su bendición y felicidad.

      

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