Sunday, March 12, 2017

¿Esta transfigurada el pueblo hondureño?

En el monte de la Transfiguración Jesús se manifiesta en su divinidad – con Moisés y Elias en la presencia de tres apóstoles.

San Pablo, en su carta a los Filipenses (2, 6-7), escribió que Jesús no se apegó a divinidad, sino se anonadó, haciéndose como esclavo, tomando nuestra humanidad,

En el ofertorio de la Misa, yo voy a añadir el agua en el vino, rezando
El agua unida al vino sea signo de nuestra participación en la vida divina de quien ha querido compartir nuestra condición humana.
La Transfiguración debe recordarnos que Dos nos llama a compartir la vida divina que es nuestro destino y nuestra naturaleza  más profunda – nosotros hechos en la imagen y semejanza de Dios.

Hoy contemplando Jesús transfigurado en la montaña, debemos recorder que Dios nos llama a ser transformados y estar presente con Dios en la transfiguración de toda la creación.

Hoy, también, recordamos el martirio, el 12 de marzo de 1977 – hace cuarenta años de “un buen sacerdote, un viejito y un joven” en la calle entre Aguilares y El Paisnal en El Salvador. Padre Rutilio Grande, un Jesuita, fue matado por buscar la transfiguración del pueblo salvadoreña, en una manera especial sus feligreses.

Pero, no buscó una transfiguración puramente política o social, sino una transfiguración de la persona entera.

Casi siete años antes su muerte, Padre Tilo predicó en la fiesta de la Transfiguración en la cathedral de San Salvador. Con la presencia de gente de toda clase, incluyendo los líderes políticos del país, di una homilía impresionante y fuerte.

Dijo:
… Cristo Salvador vino a salvar a todo hombre y a todo el hombre.Para transfigurarlo en todo sentido, en un hombre nuevo, auténticamente libre de todo sentido, en un hombre nuevo, auténticamente libre de toda situación de pecado y de miseria, capaz de autodeterminarse y de gozar de todas las prerrogativas de hijo de Dios, conquistadas por el triunfo de la resurrección de Cristo.Esta transfiguración del hombre, conquistada, pregonada y exigida por Cristo a sus seguidores tiene su punto de partido en el bautismo, compromiso sagrado de cada bautizado con Cristo resucitado.
Nosotros estamos transfigurados en nuestro bautismo, llamados a vivir una vida transfigurada.

Pero, para Padre TIlo, no era una transfiguración puramente personal o individual.  Como dijo a los salvadoreños: 
Volvemos a preguntar: ¿Está transfigurado el hombre salvadoreña? ¿Está transfigurada esa inmensa mayoría de nuestro pueblo salvadoreño, que forma nuestro campesinado? ¿Está transfigurada esa otra minoría que tiene en sus manos los medios económico, el poder de la decisión, el control de la prensa y de todos los medios de comunicación? Hay que hacer dolorosas confesiones. ¡Constataciones dolorosas! ¡Muchos bautizados en nuestro país no han comulgado todavía con los postulados del Evangelio, que exigen una transfiguración! Por tanto, ellos mismos no están transfigurados en su mente y en su corazón y ponen un dique de egoísmo al mensaje de Jesús Salvador, y a la voz exigente de los testigos oficiales de Cristo en medio de su Iglesia,…
Hoy, podemos preguntar los mismo sobre Honduras:
      ¿Está transfigurada la persona hondureña?
      ¿Están transfigurada la mayoría, el campesinado hondureño?
¿Están transfigurada la minoría que tiene en sus manos los medios económico, el poder de la decisión, el control de la prensa y de todos los medios de comunicación?

Como miro Honduras, encuentro varios que están transfigurados por su encuentro con el Señor.

Pero, lo que Padre Rutilio Grande encontró en El Salvador en 1970 encontramos hoy en Honduras. Porque no miro un pueblo transfigurado. Miro a la gente aplastado por la pobreza y la corrupción. Miro a líderes que buscan su propia fama y no permiten que se manifiesta la Gloria de Dios en el pueblo.

Hoy es el día de las elecciones internas en Honduras. La política partidaria es la realidad central hoy. Esta política partidaria puede hacerse un ídolo, no dejando espacio para la iniciativa y la organización del pueblo. No pienso que esta política partidaria transfigure a la gente.

Pero, tengo esperanza que hay personas y comunidades que están transfiguradas por su fe y su entrega y que están trabajando en voz baja para que se transfiguren sus comunidades.

Esta es la transfiguración que necesita Honduras – una transfiguración en Cristo que brilla con una luz refulgente, una luz que atrae a la gente a vivir como hijas e hijos Dios, amándole a Dios, amándoles a todos, construyendo una sociedad transformada por el amor, la solidaridad y la misericordia.


Así sea.

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Sunday, March 5, 2017

Negando la humanidad

Génesis 2, 7-9; 3, 1-7
Mateo 4, 1-11

Borrador de una homilía para el primer domingo de cuaresma, ciclo A

“serán como dioses” 
Génesis 3.5
“Si tú eres el Hijo de Dios…” 
Mateo 4. 6

La tentación es una parte de la vida humana – aún Jesús, Dios hecho hombre, fue tentado en el desierto.

Satanás, el que impide, siempre busca una manera de socavar nuestro destino – Dios. Recuerda lo que escribió San Agustín: “…nos creaste para ti y nuestro corazón andará siempre inquieto mientras no descanse en ti…”

Adán y Eva tenían todo lo que necesitaban en el jardín – incluyendo la presencia de Dios. Caminaban con Dios, dice las escrituras, a veces a la hora de la brisa de la tarde”.

Pero, para ellos, no era suficiente de descansar y caminar con Dios. Quisieron ser como dioses, con poder, acaparando a la creación, dominando.

Adán y Eva negaron su propia humanidad – hecha en la imagen de un Dios bondadosa.

¿Cuántas veces queremos controlar a la creación, a las otras personas, aún a Dios – haciéndole a Dios en nuestra imagen?

Jesús también fue tentado, no en un jardín, sino en el desierto. Satanás llegó, ofreciéndole control, dominación, poder. En una manera, Jesús estaba tentado de negar su humanidad.

Jesús es Dios hecho hombre. Jesús fue al desierto después de su bautismo en el Jordán por Juan el Bautista. En el desierto contemplaba su misión.

Satanás ofrece una visión de la misión que niega la humanidad suya – el sufrimiento, el rechazo, la impotencia.

Como muchos judíos de su tiempo, a veces queremos un Dios todopoderoso, que no sufre, que no está rechazado, que tiene todo el poder del mundo.

Pero Jesús no cayó en la tentación. Reconocía su humanidad, sin negar su divinidad. Nos muestra un Dios que sufre con nosotros, que no se calla para evitar estar rechazado, que no usa la fuerza o la violencia para atraer la gente.

Nos da la fuerza para resistir la tentación.

¿Cuáles son nuestras tentaciones?

Saturday, February 18, 2017

La revolución del amor al enemigo

"Ama a su enemigo"
Mateo 5, 38-38

Notas para una homilía
Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

El 13 de mayo de 1981, Mehmet Ali Agca trató de asesinar al Papa San Juan Pablo II. Cuatro días después, de su cama en el hospital, el Papa dijo: "Rezo por el hermano que me ha disparado, a quien sinceramente he perdonado". Dos años después, el Papa lo visitó en la cárcel. En una sala privada, los dos hombres se sentaron frente a frente, cara a cara, el Papa agarrando la mano de su potencial asesino, y perdonándole.

El papa explicó:
“La verdadera paz no tiene que ver sólo con estructuras y mecanismos. Realmente sobre lo que descansa es sobre la adopción de un estilo de vida de coexistencia humana marcada por la aceptación mutua y la capacidad de perdonar de corazón. Todos necesitamos ser perdonados por otros, entonces todos debemos estar listos para perdonar. Pedir y dar perdón es algo de lo que cada uno de nosotros merecemos profundamente.” 

En el Sermón de la Montaña, en el evangelio de hoy, Jesús nos ofrece una nueva manera de responder a un opresor o enemigo – no con venganza u odio, sino con una respuesta creativa que podría cambiar una situación de conflicto o violencia.

Presentar la otra mejilla cuando alguien le pega en la derecha, no es un acto de pasividad. En el tiempo de Jesús pegar a la mejilla derecha era un insulto que usualmente solo dio a una persona inferior; presentando la otra mejilla, la persona abofeteada muestra al otro que es una persona con dignidad, igual al que lo pegó. Es una manera de cambiar la relación entre las dos personas, invitando al otro que lo respete con dignidad, un ser humano igual como él.

Amar al enemigo no es fácil. Pero, el perdón puede crear la posibilidad de un cambio de la persona que le ofendió. Jesús nos dio el ejemplo en la cruz, “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23, 24).

Amar a un enemigo no significa que aceptamos todo lo que hizo. Amar a un enemigo es querer el bien del otro, a veces es querer que cambie  su estilo de vida o cese una acción en contra de nosotros u otras personas.

Amar al enemigo puede ser un don a la otra persona, ofreciéndola la oportunidad de cambiar su vida. Regañándola o señalándola puede hacerla más defensiva; pero, amándola puede ser un camino al cambio y a la reconciliación.


En un ambiente de venganza o retribución, de un ojo por un ojo, perdonando al enemigo es un paso para preparar el camino para la verdadera reconciliación.

escultura de reconciliación, Coventry. Inglaterra