Friday, October 5, 2018

El matrimonio y el divorcio


Vigésimo séptimo domingo del tiempo ordinario: ciclo B
7 Octubre de 2018
Materiales para reuniones de comunidades eclesiales de base

TEMA: El matrimonio y el divorcio

OBJETIVO: Entender el matrimonio como sacramento y la tragedia del divorcio

SIGNO: anillos

ANIMACIÓN: Canto

ORACIÓN de la misa nupcial
Dios nuestro, que al crear el género humano quisiste establecer la unión entre el hombre y la mujer, une en fidelidad del amor a estos hijos tuyos, que van a contraer matrimonio, para que siempre den testimonio con su vida del amor divino que hoy los trae a tu altar. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

DESDE LA HISTORIA
En su Exhortación Apostólica Amoris Laetitia [AL], La Alegría del Amor, el papa Francisco habla mucho del amor y del divorcio.
Afirma el sacramento de matrimonio y la importancia de tener Cristo al centro:
Si la familia logra concentrarse en Cristo, él unifica e ilumina toda la vida familiar. Los dolores y las angustias se experimentan en comunión con la cruz del Señor, y el abrazo con él permite sobrellevar los peores momentos. En los días amargos de la familia hay una unión con Jesús abandonado que puede evitar una ruptura….Por otra parte, los momentos de gozo, el descanso o la fiesta, y aun la sexualidad, se experimentan como una participación en la vida plena de su Resurrección. [AL, 317]
Pero, el papa entiende la tragedia del divorcio:
El divorcio es un mal, y es muy preocupante el crecimiento del número de divorcios. Por eso, sin duda, nuestra tarea pastoral más importante con respecto a las familias, es fortalecer el amor y ayudar a sanar las heridas, de manera que podamos prevenir el avance de este drama de nuestra época. [AL, 246]
También, el entiende la realidad de muchos matrimonios y las condiciones que provocan pleitos en un matrimonio y pueden promover rupturas:
·      Una de las causas que llevan a rupturas matrimoniales es tener expectativas demasiado altas sobre la vida conyugal. [AL, 221]
·      Lamentablemente, muchos llegan a las nupcias sin conocerse. [AL, 210]
·      Esto no significa dejar de advertir la decadencia cultural que no promueve el amor y la entrega. Las consultas previas a los dos últimos sínodos sacaron a la luz diversos síntomas de la ‘cultura de lo provisorio’. Me refiero, por ejemplo, a la velocidad con la que las personas pasan de una relación afectiva a otra. [AL, 39]
Pero el papa entiende que a veces la separación puede ser una respuesta a una situación difícil – por ejemplo, cuando hay violencia doméstica o abuso sexual. Como escribe, reflejando las reflexiones de los obispos en el Sínodo sobre el matrimonio:
En algunos casos, la valoración de la dignidad propia y del bien de los hijos exige poner un límite firme a las pretensiones excesivas del otro, a una gran injusticia, a la violencia o a una falta de respeto que se ha vuelto crónica. Hay que reconocer que  ‘hay casos donde la separación es inevitable. A veces puede llegar a ser incluso moralmente necesaria, cuando precisamente se trata de sustraer al cónyuge más débil, o a los hijos pequeños, de las heridas más graves causadas por la prepotencia y la violencia, el desaliento y la explotación, la ajenidad y la indiferencia’.  Pero ‘debe considerarse como un remedio extremo, después de que cualquier intento razonable haya sido inútil’. [LA, 241]

ILUMINACIÓN BÍBLICA Y DOCTRINAL:
TEXTO BÍBLICO: Marcos 10, 2-16
En los tiempos de Jesús, los varones judíos pudieron divorciarse solamente con un acta de separación. Pero, las mujeres no tenían tanto derecho. La esposa fue como la propiedad de su marido. El marido pudo hacer con ella lo que querría.
Jesús afirmó la dignidad del matrimonio, indisoluble. El matrimonio es un signo del amor de Jesús a la Iglesia. El amor de Dios nunca se termina y entonces debemos promover, fortalecer y mantener el vínculo del amor entre los esposos.
Pero, las palabras de Jesús son, también, una afirmación de la dignidad de la mujer que no debe ser considerado como propiedad de ninguna persona.
En el matrimonio, los dos son “una sola carne. De manera que ya no son dos, sino uno solo”. Su unidad debe ser vivido con amor y ayuda mutua, buscando el bien del otro y compartiendo un amor cariñoso, tierno y sacrificial.

REFLEXIONEMOS
¿Cuáles son las dificultades que experimentamos como matrimonios? ¿Qué hacemos en nuestras familias para promover el amor, la paz y el bienestar de todos?

¿Y NOSOTROS QUÉ?
¿Qué podemos hacer para fortalecer los matrimonios en nuestra aldea o barrio? ¿Qué podemos hacer para promover el sacramento del matrimonio para los

AVISOS

ORACION FINAL

Saturday, September 22, 2018

Una hija amada de Dios

Notas para una homilía - celebración quinceañera

Isaías 43, 1-7; Salmo 139 [138]; Juan 15: 9-17

Vos sos una hija de Dios, creada en la imagen y semejanza de Dios.

Hoy, celebrando cincuenta años de vida, recuerda de donde viene tu dignidad, su valor. Tu valor no depende de cómo te apareces, como se vistes, de lo que haces, de lo que tienes, de tus notas en el colegio, de cuantos amigos tienes en Facebook o en el colegio.

No tengas miedo si no tienes lo que otros poseen. No tengas miedo si no estás tan sabio como los demás, si no estás tan bella, tan guapa como los demás. No tengas miedo.

Como Dios dijo a Isaías: “No tengas miedo, pues yo estoy contigo”. Vos sos una joya preciosa en los ojos de Dios. Como nos recuerda el profeta Isaías, “te aprecio, eres de gran valor y yo te amo”. Tiene un valor inestimable y nadie puede quitártela.

Como Dios dijo al pueblo en la primera lectura: “yo te llamé por tu nombre, tú eres mía”. Hoy Dios está diciéndote: vos sos “mía”. Dios te ama y quiere tener una relación íntima contigo.  

Dios te creó y no hay nada como tú. Es única. El Señor te ha formado maravillosamente. Dios te tejó en el seno materno, como dice el salmista.

Pero hay algo más. En la última cena, Jesús dijo a los apóstoles: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor”.

Dios nos llama – cada uno de nosotros – a amar, a entregarnos como Jesús se entregó. Como dijo: “Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos”.

No nos mostramos quienes somos por nuestros vestidos, nuestras apariencias – sino por la manera en que amamos, la manera en que vivimos nuestra dignidad de hijas e hijos de Dios, de amigas y amigos de Jesús.

Tú, y todos nosotros aquí presentes, estamos elegidos por Dios. Y, por eso, debemos amarnos unos a otros. Porque no podemos vivir como hijas e hijos de Dios solos. Necesitamos la comunidad – y su apoyo.

No llegaste a tener 15 años sin la ayuda y apoyo de sus padres y la comunidad. No puedes llegar a ser una mujer comprometida con Cristo sin la presencia y ayuda de todos.

Como escribió el papa Francisco: “El Señor, en la historia de la salvación, ha salvado a un pueblo. No existe identidad plena sin pertenencia a un pueblo. Por eso nadie se salva solo, como individuo aislado...”.

Y, por eso, nos amémonos unos a otros.

Friday, September 14, 2018

¿Que vemos, mirando la cruz?


La Exaltación, el triunfo de la Cruz
Notas para una homilia

Cuando miramos la Cruz, ¿que vemos?


Un hombre torturado; una muerte no merecida de un inocente. Si – y más.

Podemos ver las víctimas de la violencia, de la opresión, del hambre.

Podemos ver nuestros seres queridos sufriendo, muriendo.

Cuando miramos la Cruz, ¿que vemos? Todo esto – y más.

Podemos ver el amor.

Tenemos un Dios que no se avergonzaba de hacerse como nosotros, de compartir nuestra humanidad, nuestras debilidades, nuestros sufrimientos.

Podemos ver a un Dios hecho como nosotros en la debilidad.

Tenemos un Dios que se anonadó, que se manifiesta no en el poder de un militar triunfante,  sino en el poder de un niño nacido en un pesebre, en el poder de un hombre que sufrió hambre y sed, en un hombre que se entregó hasta la muerte.

Podemos ver un Dios de entrega, que tuvo compasión de los enfermos y los sanaba a muchos. Podemos ver a un Dios que no excluyó a los pecadores, sino los llamaba a sentarse y cenar con él.

Podemos a un Dios que no trató de escaparse del sufrimiento, sino dio su vida en el medio de los que sufren.

Podemos ver a un Dios que no se apartó de decir la verdad – la verdad de justicia y de compasión, que predicó a un Reino donde reinan el amor de enemigos y la inclusión de los marginados. Y por eso fue matado.

Podemos ver a un Dios que nos ama y nos llama a la salvación, a la vida de amor.

Podemos ver a un Dios que está con nosotros en nuestro sufrimiento.

Podemos ver el Amor hecho carne, entregado hasta la Cruz.

Tenemos a un Dios que nos ama – y está con nosotros.