Tuesday, October 9, 2018

Monseñor Romero y el Papa Pablo VI

Día 5
Novena en honor del santo Oscar Romero 
que va a ser canonizado el 14 de octubre de 2018

Monseñor Oscar Romero y el Papa Pablo VI serán canonizados en la misma Misa el próximo domingo.

Una foto favorita mía es del Monseñor Romero dándole al Papa Pablo VI una foto del sacerdote jesuita mártir, Rutilio Grande.


Cuando visité al Vaticano habían muchos que no lo recibieron bien al Monseñor – más que todo por los élites económico y políticos salvadoreños y la mayoría de los obispos. Pero el Papa lo recibió bien. Como relató Romero en su diario, el Papa dijo algo como esto:

Comprendo su difícil trabajo. Es un trabajo que puede ser no comprendido, necesita tener mucha paciencia y mucha fortaleza. Ya sé que no todos piensan como usted, es difícil en las circunstancias de su país tener esa unanimidad de pensamiento , sin embargo, proceda con ánimo, con paciencia, von fuerza con esperanza.

El Papa Pablo VI tenía una visión de la evangelización de que escribió en su exhortación Evangelii Nuntiandi, una visión que Romero compartió.

En una homilía un poco después de su visita al Vaticano, Monseñor Romero dijo:

Cuando Pablo VI hablaba de que había que renovar la Iglesia y que era la meta del Concilio Vaticano II, aclaró muy bien: “renovación” no quiere decir acomodarse a los modos modernos, a veces anticristianos, del mundo; “renovación” quiere decir hacer que la Iglesia sea coherente con la semilla que se plantó. Un árbol, por más que crezca, siempre es coherente con su semilla. Lo que interesa, pues, es saber que la palabra de Dios es una semilla y que no se puede alterar. Ya quisiéramos una doctrina más acomodada a nuestros intereses. Ya quisiéramos una predicación que no molestara tanto, que no creara conflictos.
Pero cuando Cristo plantó la semilla, tuvo conflictos, porque esa semilla que es la palabra del Justo, del Santo, del que sabe lo que quiere cuando ha creado al hombre y a la naturaleza, orienta y choca contra el pecado, contra quienes no quieren dejar crecer esa semilla.

Santos Monseñor Romero y el Papa Pablo VI, recen por la Iglesia para que demos frutos de una evangelización liberadora que libera a todos de todas esclavitudes.

Monday, October 8, 2018

Monseñor Romero y la Iglesia de los pobres


Monseñor Romero era un hombre de la iglesia, que amó mucho la iglesia. Su lema episcopal, sacado de los escritos de San Ignacio Loyola, era Sentir con la Iglesia.



Pero, se puede preguntar ¿Qué tipo de iglesia?

En una homilía, del 16 de abril de 1978, el dijo:
Una Iglesia que no provoca crisis,
un evangelio que no inquieta,
una palabra de Dios que no levanta roncha  —como decimos vulgarmente—
una palabra de Dios que no toca el pecado concreto
de la sociedad en que está anunciándose,
¿qué evangelio es ése? Consideraciones piadosas muy bonitas  que no molestan a nadie,
y así quisieran muchos que fuera la predicación. Y aquellos predicadores que por no molestarse, por no tener conflictos y dificultades, evitan toda cosa espinosa. No iluminan la realidad en que se vive. No tienen el valor de Pedro de decirle a aquella turba donde están todavía las manos manchadas de sangre que mataron a Cristo: “¡Ustedes lo mataron!” Aunque le iba a costar también la vida por esta denuncia, la proclama.Es el evangelio valiente; es la buena nueva del que vino a quitar los pecados del mundo.

Señor, háganos una iglesia valiente – de los pobres y por los pobres.

Sunday, October 7, 2018

El divorcio y el matrimonio


Notas para una homilía, domingo de la semana 27 del tiempo ordinario

Génesis 2, 18-24
Hebreos 2, 9-11
Marcos 10, 2-16



“Dios creó al ser humano a su imagen, a imagen suya lo creó, hombre y mujer los creó”. (Génesis 1)

Los creó para que sean los dos una sola cosa. La unión matrimonial es algo bueno, aún sagrado.

Pero, con la entrada del pecado, hay división en las familias
            - por dominación
            - por avaricia
            - por temor de entrega
            - por falta de responsabilidad
            - por pensar solamente en sí mismo y no en el bien de toda la familia

Pero, Dios todavía valora la entrega de un matrimonio y mandó a su hijo a vivir en una familia. “El santificador y los santificados tienen la misma condición humana. Por eso no se avergüenza de llamar hermanos a los hombres”. (Hebreos)

En el evangelio, los fariseos le preguntan a Jesús sobre el divorcio. ¡Tenga cuidado! Es una trampa.

“En los tiempos de Jesús, los varones judíos pudieron divorciarse solamente con un acta de separación. Pero, las mujeres no tenían tanto derecho. La esposa fue como la propiedad de su marido. El marido pudo hacer con ella lo que querría”. (José Antonio Pagola)

En una manera, Jesús está defendiendo a la mujer, que no es propiedad de su marido.

También está reiterando el valor del matrimonio, especialmente centrado en Cristo.

 Escucha lo que escribió el Papa Francisco
Si la familia logra concentrarse en Cristo, él unifica e ilumina toda la vida familiar. Los dolores y las angustias se experimentan en comunión con la cruz del Señor, y el abrazo con él permite sobrellevar los peores momentos. En los días amargos de la familia hay una unión con Jesús abandonado que puede evitar una ruptura….Por otra parte, los momentos de gozo, el descanso o la fiesta, y aun la sexualidad, se experimentan como una participación en la vida plena de su Resurrección. (La Alegría del Amor [AL], 317)

Pero el divorcio es una tragedia:
El divorcio es un mal, y es muy preocupante el crecimiento del número de divorcios. Por eso, sin duda, nuestra tarea pastoral más importante con respecto a las familias, es fortalecer el amor y ayudar a sanar las heridas, de manera que podamos prevenir el avance de este drama de nuestra época. [AL, 246]

Este no dice que una mujer no puede separarse de un esposo violento. La separación puede ser una manera de protegerse a sí misma y a la familia:
En algunos casos, la valoración de la dignidad propia y del bien de los hijos exige poner un límite firme a las pretensiones excesivas del otro, a una gran injusticia, a la violencia o a una falta de respeto que se ha vuelto crónica. Hay que reconocer que  ‘hay casos donde la separación es inevitable. A veces puede llegar a ser incluso moralmente necesaria, cuando precisamente se trata de sustraer al cónyuge más débil, o a los hijos pequeños, de las heridas más graves causadas por la prepotencia y la violencia, el desaliento y la explotación, la ajenidad y la indiferencia’.  Pero ‘debe considerarse como un remedio extremo, después de que cualquier intento razonable haya sido inútil’. [AL, 241]

Pero, este debe ayudarnos a reconocer que un matrimonio necesita la gracia de Dios y el apoyo de la comunidad. Es muy difícil mantener un matrimonio sin la ayuda de Dios y de los demás.

También, se necesita la actitud de abertura de un niño.

Los discípulos trataban de impedirles a algunos niños que quisieron tocarle a Jesús. ¡Demasiado bulla! ¡Solamente un relajo!

Pero, para Jesús, debemos recibir el Reino de Dios como ellos – con abertura, sin vergüenza, con alegría.

Al fin, Jesús ‘tomó en brazos a los niños y les bendijo imponiéndoles las manos.’