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Friday, March 19, 2021

San José

Borrador de una homilia.

Soy un tipo que no quiero cambiar mis planes. Pero no solo yo. A muchos nos cuesta cambiar lo que íbamos a hacer. 

Entonces San José me desafía. Él estaba dispuesto a oír la voz de Dios – 4 veces un ángel lo visitó en un sueño con mensajes. Cambió sus planes. 

Sus planes no eran malos, sino a veces Dios quiere que no estaquemos y que salgamos de la comodidad de nuestros buenos planes. 

 “Es el hombre marginado, en la sombra. El hombre de la silenciosa disposición de ayuda y con éxito en la misma. El hombre en cuya vida interviene constantemente Dios con nuevas órdenes y misiones. Sus planes personales quedan subordinados y silenciados”. (Alfred Delp) 

La primera situación fue probablemente lo más difícil. José, desposado con María. Pero, ella está embarazada. ¿Qué hacer? Siendo un hombre justo, decidió “dejarla en secreto”. Si la había denunciado, María habría sufrido mucho – tal vez apedreada. Era algo bueno que escogió. 

Pero Dios quiso más: recíbela en su casa. José la acogió “sin poner condiciones previas. Confió en la palabra del ángel”. (Papa Francisco) Aceptó la voluntad de Dios – a pesar de sus miedos, sus inquietudes. La aceptó y aceptó las responsabilidades de ser “padre” de Jesús. 

¿Cómo vivía sus responsabilidades? 

• "Jesús vio la ternura de Dios en José". (Papa Francisco) 

• El fue muy respetuoso de la mujer:

«La nobleza de su corazón le hace supeditar a la caridad lo aprendido por ley; y hoy, en este mundo donde la violencia psicológica, verbal y física sobre la mujer es patente, José se presenta como figura de varón respetuoso, delicado que, aun no teniendo toda la información, se decide por la fama, dignidad y vida de María. Y, en su duda de cómo hacer lo mejor, Dios lo ayudó a optar iluminando su juicio». (Papa Francisco) 

• El fue servicial 

• Fue un hombre fiel – 

 “José nos enseña que tener fe en Dios incluye además creer que Él puede actuar incluso a través de nuestros miedos, de nuestras fragilidades, de nuestra debilidad. Y nos enseña que, en medio de las tormentas de la vida, no debemos tener miedo de ceder a Dios el timón de nuestra barca. A veces, nosotros quisiéramos tener todo bajo control, pero Él tiene siempre una mirada más amplia”. (Papa Francisco) 

• José fue un hombre sencillo, que sabía escuchar, que estaba siempre dispuesto a hacer lo que Dios lo pidió y vivía la santidad en la oscuridad de la vida diaria. 

Todos nosotros – padres de la familia, madres, abuelos y abuelitas, y incluso los sacerdotes y diáconos y religiosas, en su celibato, están llamados a ser como José. 

En su carta apostólica, el Papa Francisco escribió: 

 "Nadie nace padre, sino que se hace. Y no se hace sólo por traer un hijo al mundo, sino por hacerse cargo de él responsablemente. Todas las veces que alguien asume la responsabilidad de la vida de otro, en cierto sentido ejercita la paternidad respecto a él".

 

dibujo de Agustín De La Torre


Más dibujos de Agustín De La Torre se pueden encontrar en su página de Facebook

Monday, March 20, 2017

José - justo, dócil y libre

Hoy celebramos la fiesta de San José, esposo de la Virgen María, padre adoptivo de Jesús y custodio de la sagrada familia.


No sabemos mucho de San José. Aparece en los evangelios de San Mateo y San Lucas, pero no dice nada. Solamente escucha y actúa.

Pero, en el evangelio de la fiesta (Mateo 1, 16.18-21,24) encontramos a un hombre justo, dócil y libre.

El evangelio identifica a San José como un “hombre justo”. Pero su manera de ser justo no es la justicia de la ley, de las reglas. No. Según la ley una mujer no casada y embarazada debe ser lapidada por ser adultera.

A pesar de no saber como María se embarazó, José pensé “dejarla en privado”. La amaba y no quiso su muerte. Su justicia es la justicia de un Dios compasivo, misericordioso, un Dios de la vida.

San José es un hombre justo.

Pero, también es un hombre dócil.

José tenía su plan de evitar la muerte de su querida. Pero, Dios tenía otros planes. En un sueño, un ángel le dijo que debe recibir a María como esposa – y cuidar al niño como suyo. José escuchó. Su oración a Dios no era “hágase mi voluntad”, sino “hágase Tu voluntad”.

San José es un hombre dócil.

Pero, también en un hombre libre.

José no estaba tan apegado a sus ideas, a sus planes que no pudo cambiarlos.  No estaba tan atado a su voluntad que no pudo abrirse a la voluntad de Dios. Era un hombre libre que podría actuar con la libertad de Dios, buscando el Reino de Dios.


También, nosotros debemos imitar a San José – justo, dócil y libre, escuchando la llamada de Dios y actuando.

Sunday, December 18, 2016

Ajaz y José frente a lo inesperado


Isaías 7, 10-14
Romanos 1, 1-7
Mateo 1, 18-24

Notas de una homilía, el cuarto domingo de adviento, ciclo A

Hoy tenemos un contraste entre dos hombres de la Biblia, el rey Ajaz y el carpintero José. Respondieron muy diferente frente a lo inesperado.

En su comentario sobre las lecturas de hoy, Gustavo Gutiérrez, O.P., escribió:

Cuando pensamos que todo discurre “normalmente” no somos capaces de percibir lo nuevo. Lo imprevisto rompe nuestras esquemas.

Pero, Dios nos acerca en maneras no esperadas.

Ajaz, fue el rey de Judá, en Jerusalén, una ciudad sitiada por sus enemigos. Están en apuros. El rey busca una alianza militar con los Asirios como manera de salvar a la nación.

Pero, Dios le invita a pedir un señal. Pero, disimulando la piedad, dice, “No tentaré al Señor”.

No es la repuesta de una persona que pone su confianza en el Señor, porque Ajaz ya había puesto su confianza en la supuesta seguridad de armas y de alianzas políticas y militares. Pensó de conseguir la salvación del país por armas. No quiere cambiar sus planes, no quiere algo nuevo. No quiere pedirle algo diferente de Dios. Tiene sus planes y no los va a cambiar.

Pero, la promesa de Dios es algo raro: un niño va a nacer, “Emmanuel”, Dios-con-nosotros.

José también enfrenta una situación difícil. María está embarazada – y el hijo no es suyo. ¿Qué hacer?

Yo pienso que José fue un poco enojado, muy perturbado. Según la ley, una mujer adultera debe estar apedreada. Pero José quitó cualquier idea de castigarle a María. Y creo que él la amó tanto que no quiso que ella sufriera cualquier tipo de daño.

Pero, en un sueño, recibe un mensaje de un ángel, un mensaje desconcertante.

Pero, José, abierto a Dios, acepta María como esposa y acepta su niño como suyo.

El nombre del niño es Jesús – que quiere decir “Dios salva”. No salva por las armas o las alianzas con los poderosos, los ricos o los militares.

Y el niño será “Dios-con-nosotros”, como prometió Isaías.

La diferencia con Ajaz es, para mí, muy evidente. Ajaz pone su confianza en sus esfuerzos, más que todo esfuerzos de hacer alianzas con los poderosos, los ricos y los militares.
José puso su confianza en la palabra de Dios que recibió en un sueño, una palabra de un Dios que quiere estar con nosotros.

Pero, la presencia de Dios-con-nosotros no nos da la seguridad de armas y alianzas militares y políticas. No. José, María y el niño Jesús van a sufrir – recuerda que Jesús nació en Belén y después la sagrada familia tuvo que huir al Egipto.

Y María va a verle a su hijo crucificado.

La promesa de Dios no es una promesa que vamos a escapar el sufrimiento. Dios nos promete de estar con nosotros, aun frente a la violencia, la pobreza, el sufrimiento – no importa la situación. Y entonces podemos vivir con esperanza y con confianza en Dios. Podemos ser apóstoles como Pablo quien recibió la gracia del Dios vivo.

Al fin de la segunda lectura, Pablo ofrece una bendición:

A quienes Dios ama y ha llamado a la santidad, les deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor.

Nuestra seguridad se encuentra en la gracia y la paz de Dios que nos ama y nos ha llamado a la santidad, a la vida con Él.

Allí se encuentra la verdadera seguridad – como José sabía.