Sunday, April 16, 2023

Tocar las llagas - Domingo de la Misericordia

2 Domingo de la pascua o de la Misericordia 
ciclo A 
16 de abril de 2023 

 Hechos de los Apóstoles 2, 42-47 
1 Pedro 1, 3-9
Juan 20, 19-31 

Borrador de una homilía 



El Señor resucitó. Y los apóstoles no creyeron. Reunieron con puertas cerradas, por miedo. 

Y Jesús pasó por las puertas cerradas, como siempre, y “les mostró las manos y el costado” Miren mis llagas, mis heridas, dice. 

Toquen las heridas. 

 Tomás no estaba con ellos esta noche. 

A veces platicamos de Tomás como el que dudaba, pero creo que es importante reconocer Tomás como el que profesó Jesús “Señor mio y Dios mio”. 

Cuando entra, Jesús dice a Tomás – “Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree”. Jesús le invitó a tocar las heridas, las llagas.

Acabo de leer un libro de un sacerdote checo, psicólogo, sociólogo, teólogo, Tomás Halik, que fue ordenado clandestinamente cuando los comunistas gobernaba su país – tocar las heridas. 

Cristo nos invita a tocar sus heridas, porque “la ‘puerta para los Tomases dudosos’ es la puerta de las heridas” (Halik).

Pero, para nosotros ¿dónde encontramos las heridas de Cristo? 

“Jesús estaba identificado con todos los pequeños que sufren. En otras palabras, todas las heridas dolorosas y toda la miseria humana en el mundo son las heridas de Cristo” (Halik). Recuerda como Jesús se identifica con los vulnerables en el juicio final del Mateo 25.

Para citar a Padre Tomás Halik: 

La humanidad es una condición para vivir una fe auténtica. Y él todavía dice: "No puedo creer hasta que no toco las heridas, el sufrimiento del mundo, porque todas las heridas dolorosas, todas las miserias del mundo y de la humanidad son las heridas de Cristo. No tengo derecho a confesar a Dios si no lo tomo en serio el sufrimiento de mi prójimo. Esa fe que quisiera cerrar los ojos ante el sufrimiento de la gente, es sólo una ilusión". La fe nace y renace solo de las heridas de Cristo crucificado y resucitado, visto y tocado en las heridas de la humanidad. Sólo una fe herida es creíble. (Halik, citado por Cardenal Tagle) 

Hay que tocar las heridas de Cristo, incluyendo las heridas del Cristo sufriendo en nuestros hermanos y hermanas y aún nuestras propias heridas. 

Si tocamos las heridas, vamos a hacernos como la comunidad cristiana de la primera lectura, viviendo en comunidad fraternal, orando y reuniendo para la fracción del pan. Y más, vamos a tener todo en común, con ningún pobre entre nosotros, porque hemos hecho el sufrimiento de lo demás lo nuestro. partiendo la pan en la mesa de nuestras casas.

Pero ¿cómo hacerlo, como tocar las llagas del Cristo, del prójimo y nosotros mismos? Una oración de Sant Faustina Kowalska de su diario del año 1937, nos muestra como tocar las llagas de Cristo, del prójimo, y de nosotros. Recen la oración conmigo.
Deseo transformarme toda en Tu misericordia y ser un vivo reflejo de Ti, oh Señor. Que este más grande atributo de Dios, es decir su insondable misericordia, pase a través de mi corazón al prójimo. 
Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla. 
Ayúdame, oh Señor, a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos. 
Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable negativamente de mis prójimos sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos. 
Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargue sobre mí las tareas más difíciles y más penosas. 
Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. Mi reposo verdadero está en el servicio a mi prójimo. 
Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. A nadie le rehusaré mi corazón. Y yo mismo me encerraré en el misericordiosísimo Corazón de Jesús. Soportará mis propios sufrimientos en silencio. 
Que tu misericordia, oh Señor mío, repose dentro de mí.
Así rezaba Santa Faustina. 

Entonces, ayúdanos ser misericordiosos como Tú, Señor, tocando tus llagas, y las llagas y heridas de todos nuestros prójimos y aún nuestras propias llagas. 

¿Por qué?

Por tus llagas nos salvas y sanas.




Saturday, January 28, 2023

Ser bienaventurados, dichosos

Notas para una homilía 
cuarto domingo del tiempo ordinario, ciclo A 
  Sofonías 2, 3; 3, 12-13 
2 Corintios 1, 26-31 
Mateo 5, 1-12a 

 Entre Plan Grande y San Agustín, he visto diez rótulos con los diez mandamientos. También, he visto los rótulos en otros lugares, incluyendo la carretera internacional antes de La Entrada. No sé quiénes los pusieron. Está bueno. 

Pero, tengo una pregunta. ¿Por qué no han puesto rótulos con las bienaventuranzas que acabamos de escuchar en el evangelio?

Las bienaventuranzas y las otras enseñanzas de Jesús que encontramos en capítulos cinco y seis del evangelio según san Mateo son como la Magna Carta de nuestra fe. Nos muestran como ser seguidores de Cristo, viviendo los valores del Reino de Dios.

Pero ¿quiénes son el pueblo de Dios? Como dijo el profeta Sofonias, los humildes y los que buscan la justicia:
“Busquen al Señor, ustedes los humildes de la tierra, los que cumplen los .mandamientos de Dios. Busquen la justicia, busquen la humildad”.
Yo creo que no hemos puesto rótulos de las bienaventuranzas porque son tan fuertes que nos acusaron de ser revolucionarios – no de tipo violento sino de los que quieren cambiar al mundo. 
  • "Dichosos los pobres de espíritu…” – no los ricos, los que acaparan los bienes del mundo, sino los que saben compartir. 
  • “Dichosos los que lloran” – no los no miran las lágrimas de tanta gente, sino nosotros cuando compartimos con los que sufren, que lloran. 
  •  "Dichosos los sufridos – o, mejor, los humildes" – no los que quieren la fama, que quieren estar encima de los demás, sino los que reconocer comparten su dignidad con todos los pequeños del mundo. 
  • "Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia" – no los que tratan de hacer leyes para beneficiar a sí mismos o manipular leyes para quedarse en poder sino los que luchan por la justicia. 
  • "Dichosos los misericordiosos" – no los sin empatía, que piensan solo en sí mismos y no pueden ver el sufrimiento de los al su alrededor – sino los que responden con amor a las necesidades de sus prójimos. 
  • "Dichosos los limpios de corazón" – no los que buscan el placer sobre todo o que utilizan a los demás para su propio poder, sino los que respetan a los demás especialmente las mujeres, los niños, los ancianos y los pobres.
  • "Dichosos los que trabajan por la paz" – no los que levantan quejas solamente para ganarse de los demás o guardar venganzas, sino los que buscan la reconciliación y la verdadera paz que es fruto de la justicia. 
  • "Dichosos los perseguidos por causa de la justicia", - no los que gritan por la justicia, pero no hacen nada en favor de los marginados y descartados – sino los que luchan por la paz y la justicia. 
  • "Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía", – no los que buscan el aplauso de la gente. (Los campesinos luchando por la tierra en el Aguan o los que quieren preservar sus territorios antes los que acaparan tierra, aun cementerios, en busca del dios oro.) 

El camino del Señor es muy diferente – como San Pablo escribió a los corintios, una comunidad cómoda.
Dios ha elegido a los ignorantes de este mundo, para humillar a los sabios; a los débiles del mundo, para avergonzar a los fuertes; a los insignificantes y despreciados del mundo, es decir, a los que no valen nada, para reducir a la nada a los que valen; de manera que nadie pueda presumir delante de Dios.
No podemos presumir delante de Dios – pero podemos responder a la gracia y el amor de Dios haciendo de las bienaventuranzas la regla de nuestras vidas: 
  • pobres en espíritu, compartiendo con los pobres 
  • llorando con los que sufren 
  • humildes, reconociendo la dignidad de ser pequeños en el Reino de Dios 
  • hambrientes de la justicia, luchando con los empobrecidos de la tierra 
  • misericordiosos, al lado de los enfermos, 
  • los despreciados, los descartados
  • limpios de corazón, respetando a todos 
  •  trabajando por la paz, buscando crear puentes en vez de muros 
  • perseguidos por la causa de la justicia, sin temor de ofender los ricos y poderosos del mundo 
Si tratamos de seguir a Jesús en esta manera, aunque fallamos mucho, Dios nos dará la verdadera alegría de ser sus hijas e hijos, constructores con Él del Reino del amor, justicia y paz. Dichosos seremos. 

Saturday, December 24, 2022

LA NAVIDAD - POBREZA, TINIEBLAS Y ESPERANZA

Misa de Noche Buena/Misa de Gallo, 2022 
Borrador de una homilía 


Isaías 9, 1-3. 5-6 
Tito 2, 11-14 
Lucas 2, 1-14 

Es noche. En una noche oscura, algo nuevo ha sucedido. 

 El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. 
    La luz se encuentra en un pesebre. 

Hoy les ha nacido, en la ciudad de David, un salvador, que es el Mesías, el Señor. 
    El Salvador, el Mesías, se encuentra en un niño vulnerable. 

Lleva sobre sus hombros el signo del imperio y su nombre será: …"Príncipe de la paz". 
    El rey no viene con armas, sino con el amor: “Él se entregó por nosotros para redimirnos.” 

Los primeros que lo visitaron a Jesús fueron los descartados del pueblo: los pastores. 

Ellos escucharon y recibieron un mensaje de esperanza – porque la gloria de Dios se manifiesta en un niño pequeño, nacido en la pobreza. 

Jesús nació en un tiempo difícil – el pueblo fue bajo el poder del imperio romano que les mandó un censo de todos los pueblos para financiar sus guerras y su opresión. 

El mesías viene como “principe de paz” Pero, la oscuridad sigue, las guerras aumenta, la pobreza se hice peor todos los días. 

 ¿Qué diferencia hace este niño nacido en Belén? 

 Él está con nosotros, compartiendo nuestras sufrimientos – y nuestras alegrías.
“En la Navidad, Dios ha hablado… más que darnos explicaciones, Dios ha querido sufrir en nuestra propia carne nuestros interrogantes, sufrimientos e impotencia. Dios no da explicaciones sobre el sufrimiento, sino que sufre con nosotros.” (José Antonio Pagola)
La Navidad debe darnos esperanza – no para esperar hasta que alguien llega para rescatarnos. 

El niño viene para darnos el mensaje que Dios hace algo nuevo de todo – y nos manda a participar en su glorioso y dificil reino. 
    "¡Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!" 

Entonces, vivan la navidad – no con chancho hornado, ni con regalos caros, ni con cohetes; 
  sino, vivan la navidad como María y José – dandole un hogar a Jesús en sus vidas, 
la vivan como los pastores – escuchando las voces de los mensajeros de Dios, los ángeles, anunciando un mundo nuevo, el Reino del Niño en el pesebre. 

Más que todo, vivan la Navidad como Jesús – compartiendo con los pobres y marginados, amando a nuestros amigos y enemigos, siendo un signo de la paz y la esperanza para un mundo envuelto en la tinieblas. 

Él nos ha dado la clave para una verdadera celebración de navidad – su amor.

Saturday, November 19, 2022

Convocatorio de la fiesta de Cristo Rey 2022

Padre Germán, el párroco de Dulce Nombre de María, me ha pedido prepara una reflexión para el inicio de la procesión en la fiesta de Cristo Rey. Aquí es un borrador.

    Hoy celebramos la solemnidad del Nuestro Señor Jesucristo, rey del universo, iniciando con nuestra procesión en las calles de Dulce Nombre. Pero, si somos fieles a Cristo Jesús, nuestra celebración debe ir a contracorriente. 

OTRO TIPO DE REY 

Si Jesús es rey, es un rey que no tiene ninguna semejanza a todos los otros reyes del mundo ni de la historia.

Recuerda su gran procesión, entrando en Jerusalén,
  • no en un caballo de guerra, sino montado en un burro, la bestia del trabajo, de los pobres, 
  • no con una banda de guerra, sino con los cantos y gritos del pueblo, 
  • con humildad y sencillez 
No vino con las armas de guerra; 
no vino para vencer, matando a sus enemigos; 
no vino para destruir la ciudad. 
    Sino lamentó que la ciudad no sabía el camino a la paz. 

Los reyes, los gobernantes, muchas veces entran con un montón de policía y militares, rodeados por guardes de espalda fuertemente armados, provocando miedo en los ciudadanos, determinados de deshacerse de todos los en contra de ellos. Su reino es un reino de miedo, sustenido por la violencia y la opresión.

Otros gobernantes vienen prometiendo la vida buena, fácil, sin costo – si la gente los obedece y apoya sus políticas. 

Pero, también, recuerda el trono de este rey, Cristo Jesús. Su trono es la cruz. No lleva una corona de oro y joyas, sino una corona de espinas.
No llamó a sus seguidores a la insurrección, sino les mandó a quitar las armas, porque “quien usa la espada, a espada morirá”. 

Y ¿alrededor de su trono? Fue abandonado por sus amigos; solo su madre, algunas mujeres y su discípulo amado se atrevieron a estar junto a la cruz. 

Pero, las autoridades religiosas y los soldados del gobierno romano se burlaron de él. Abandonado, desnudo, impotente, la víctima vence.

Y Jesús se pone al lado de todas las víctimas, los sufridos del mundo. 

No se viste con vestiduras del oro y rojo, sino es un rey desnudo.

No lleva las armas de guerra, sino sufre como nosotros.

No busca la violencia, sino perdona a sus verdugos

No se avergüenza de estar al lado de pecadores, sino promete el paraíso al ladrón, al revolucionario, crucificado con él. 

Este es el rey que celebramos hoy. 

EL REY SIERVO, ENTREGADO, AMOR

Jesucristo es el rey que nos salva y que salva el mundo, que hace maravillas. 

 El papa Francisco, hace cuatro años (20 noviembre 2016), dijo:
El «Mesías de Dios», el «Elegido», el «Rey» (Cfr. Lc 23, 35 y 37) se muestra sin poder y sin gloria. Está en la cruz, donde parece más un «vencido» que un «vencedor»… Su realeza es paradójica: verdaderamente el Reino de Jesús «no es de este mundo» (Jn 18, 36).… Sólo este amor ha vencido y sigue venciendo a nuestros grandes adversarios: el pecado, la muerte y el miedo…
La maravilla es que la muerte, la destrucción, las armas, la violencia, la venganza no tienen poder frente al amor de Dios, manifestado en la vida, la muerte y la resurrección de Cristo Jesús. 

La victoria de Cristo no se logra con violencia, poder, dominación, sino con la entrega de amor.

El Papa Francisco, hablando con los obispos de México, dijo
Ante todo, la «Virgen Morenita» nos enseña que la única fuerza capaz de conquistar el corazón de los hombres es la ternura de Dios. Aquello que encanta y atrae, aquello que doblega y vence, aquello que abre y desencadena no es la fuerza de los instrumentos o la dureza de la ley, sino la debilidad omnipotente del amor divino, que es la fuerza irresistible de su dulzura y la promesa irreversible de su misericordia.
En la noche antes de su muerte, Jesús nos mostró la verdadera realeza – el rey servidor que lava los pies de sus discípulos, que se hace como un mozo que limpia los pies sucios de los invitados al banquete de la Pascua. 

  ¿Y NOSOTROS? 

 En nuestro bautismo estamos injertados en el Cuerpo de Cristo Jesús. Somos consagrados por el santo crisma, “para que [entremos] a formar parte de su pueblo y que [seamos] siempre miembros de Cristo, sacerdote, profeta y rey". 

 Luchamos con las armas del amor, de la ternura, del perdón, de la misericordia, No dejando al lado nuestra dignidad, sino mostrando nuestra dignidad de hijos e hijas de Dios llamando al otro a no dejar su dignidad al lado, usando la violencia, las armas, el poder, para dominar. 

El poder de Jesús, crucificado y resucitado es en las palabras del Papa Francisco, “la debilidad omnipotente del amor divino, que es la fuerza irresistible de su dulzura y la promesa irreversible de su misericordia”. 

Propongo tres palabras para describir Jesús el verdadero rey: 
  • El Siervo
  • Que se entregó hasta la muerte
  • Mostrándonos la fuerza de amor. 
Así debemos ser – servidores, entregados a Dios y a los demás con un amor abierto a todos, sobre todo a los más necesitados y descartados. Somos servidores.

La tentación es dura – buscar el poder, como hicieron los hijos de Zebedeo, buscar sentar a la derecha y la izquierda de Jesús cuando estaba en la gloria de su reino. O, como los otros discípulos , enojándose cuando escucharon las pedidas de Santiago y Juan.
“Jesús los llamó y les dijo: ‘Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las naciones actúan como dictadores, y los que ocupan cargos abusan de su autoridad. Pero no será así entre ustedes. Por el contrario, el que quiera ser el más importante entre ustedes, debe hacerse el servidor de todos, y el que quiera ser el primero, se hará esclavo de todos. Sepan que el Hijo del Hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida como rescate por una muchedumbre’”.
Todos, más que todo nosotros que sirven en la iglesia, no somos más que servidores, mozos. 

También, hay la tentación de buscar el rescate de los poderosos de este mundo, no responsabilizándonos por nuestros vecinos, no realizando la fuerza de ayuda mutua cristiana.

El mensaje del Cristo Rey-Servidor es duro para todos – obispos, sacerdotes, diáconos, delegados de la Palabra, ministros extraordinarios de la Comunión, catequistas – y para todos los seguidores de Cristo. 

Si somos cristianos de verdad, y no solamente de nombre, nuestra vocación es servir en todo. Como decían los obispos del Concilio Vaticano segundo, Gaudium et Spes 3:
“No impulsa a la Iglesia ambición terrena alguna. Sólo desea una cosa: continuar, bajo la guía del Espíritu, la obra misma de Cristo, quien vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido”.
No es fácil – pero somos seguidores de Cristo, el rey servidor, que dio su vida – sirviendo a los demás, sanando a los enfermos, comiendo con pecadores, Su gracia nos da fuerza para la misión. 

¡Que segamos al Cristo Rey en la procesión hoy, recordando que Él es un Rey crucificado, entregado, servidor, el amor del Padre para todos nosotros, acompañándonos en el camino de santidad en la vida cotidiano, compartiendo la ternura y el amor de Dios con todos!

Saturday, October 22, 2022

¿Cómo entrar la casa del Señor

Notas para una una homilia
30 domingo del tiempo ordinario
Ciclo C 
¿Quién de nosotros no nos hemos sentidos seguros de nosotros mismos? ¿Quién de nosotros no ha despreciado a otra persona? 

Es una tentación de todos nosotros, especialmente nosotros que asisten a las misas o aun vayan en misión.

Hoy tenemos una parábola que Jesús dio como una respuesta a los “que se tenían por justos y despreciaban a los demás”. 

La oración del fariseo es hermosa: aparece ser una plegaria de alabanza y acción de gracias a Dios. “Pero no le da gracias por la grandeza, la bondad o misericordia [de Dios], sino por lo bueno y grande que es él mismo”. 

En su oración, ¿a quién mira el fariseo? - a sí mismo. 

No es oración a Dios – sino se jacta de sus hechos – como un negociante con Dios. "He hecho todo esto y tú, Señor, debes premiarme". 

“Tras su aparente piedad se esconde una oración "atea". Este hombre no necesita a Dios. No le pide nada. Se basta a sí mismo”. 

“Los dos suben al templo a orar, pero cada uno lleva en su corazón su imagen de Dios y su modo de relacionarse con él”. 

El publicano se conoce a sí mismo y como la gente pensaba de él y lo rechazaba como pecador. 

¿Cómo entramos la iglesia? 

¿Llevamos con nosotros un sentido de nuestra piedad? ¿Llevamos un sentido de ser mejores que los demás? 

O ¿Entramos reconociendo nuestra necesidad de Dios? ¿Llegamos tomando en cuenta nuestros vecinos, escuchando los gritos de los pobres, como Dios los escucha? 

Porque Él es un Dios que "no desoye los gritos angustiosos del huérfano ni las quejas insistentes de la viuda". 

Los misioneros han regresado después de escuchar los anhelos del pueblo de Dios, los gritos del pobre. ¡Ojalá escucharan los gritos de los descartados, los alejados! - Escuchando los publicanos de hoy. 

Dios los escucha, pero ¿nosotros? 

Y nosotros, cuando rezamos, ¿pensamos de nosotros o abrimos a Dios y a los pobres y alejados? 

Abriéndonos a Dios nos abre a los demás. 

'Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador'.


(Dibujo de Cerezo Barrera)
(Inspirado por las palabras de José Antonio Pagola)

Sunday, October 2, 2022

Con poca fe

Homilía 27 ordinario domingo , tiempo ordinario, ciclo C 

Habacuc 1, 2-3; 2, 2-4
2 Timoteo 1, 6-8. 13-14
Lucas 17, 5-10

En la primera lectura de hoy, el profeta Habacuc habla fuerte, sin pelos en la lengua:
¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio, sin que me escuches, y denunciaré a gritos la violencia que reina, sin que vengas a salvarme? ¿Por qué me dejas ver la injusticia y te quedas mirando la opresión? Ante mí no hay más que asaltos y violencias, y surgen rebeliones y desórdenes.
Es fuerte, pero tiene un eco en mi corazón y tal vez en lo suyo. 

¿Hasta cuándo hay tanta pobreza en Honduras? Los gritos de los pobres de las familias, aun en una aldea de San Agustín, que no tienen más que tortilla, sal y frijoles para alimentar una madre y sus hijos. La subida de los precios de la canasta básica, del combustible y de abono y más oprimen al pueblo.

¿Hasta cuándo hay tanta violencia, corrupción e impunidad en nuestro país? Los que tienen poder y dinero hacen lo que quieren sin responsabilizarse al pueblo, sin transparencia. No hay justicia. 


¿Hasta cuándo tenemos que aguantar las tormentas, los derrumbos y hundimientos del suelo, las calles en pésimo estado? 

Algunos dicen que todo esto es un castigo de Dios o un signo de los últimos días. 

NO.

Son resultados de los hechos de hombres.

La concentración del poder y de la riqueza de Honduras no es la voluntad de Dios. Algunos buscan agarrar la riqueza y la tierra, sin contar de las necesidades de los pobres ni del bien común.

La devastación de la naturaleza es resultado de los hechos de empresas, gobiernos y personas que no respetan nuestra casa común, sino buscan la ganancia propia, adorando al dios del dinero, del oro, y no al Dios verdadera, que busca la justicia.

Frente a las quejas del profeta Habacuc y las suyas, Dios no interviene como Dios mágico. Pero dice,
Escribe la visión que te he manifestado, ponla clara en tablillas para que se pueda leer de corrido. Es todavía una visión de algo lejano, pero que viene corriendo y no fallará… 
¿Qué es la visión de Dios? El reino de Dios, un mundo de justicia, de amor, de paz. Un reino que responde a los gritos de los pobres y al grito de la creación. 

Debemos escribir la visión no solamente en pancartas, sino, más que todo, con nuestras vidas.

¿Qué hacemos frente a la pobreza y al hambre? ¿Miramos con brazos cruzados?

¿Qué hacemos frente a la violencia y la corrupción? ¿Estamos callados, no queriendo involucrarnos?

¿Qué hacemos frente a las amenazas a la casa común? ¿Seguimos contaminando la creación, con nuestra basura, nuestros desperdicios, nuestros proyectos de ganancia, tratando de sacar dinero de la tierra y dejando que los grandes destruyan la tierra sin pensar del bien común? 

No importa que hacemos algo pequeño. 

Lo importante es hacer lo bien – y Dios va a usar nuestros esfuerzos. 

Hay que sembrar esperanza, la esperanza de Dios. En todo, hay que tener fe, confiando en Dios, frente a todo. 

A veces, sentimos como los discípulos,
“Auméntanos la fe”.
Pero, ¿Cómo les responde Jesús?
“Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza…”
Dios puede hacer de nuestra fe, no importa si está poca, algo grande. 

A veces no estamos consciente de la poca fe que tenemos y que Dios nos ha dado. Se nos olvida el poder de lo pequeño, de lo humilde.

Ayer, conmemoramos Santa Teresita del niño Jesús, la pequeña flor. Ella escribió del Caminito, del Camino pequeña – haciendo lo que podemos en nuestra pequeñez. 

Hay que ser fiel en lo pequeño y Dios hará de nuestros esfuerzos algo bueno y grande.

La fe es un don gratuito de Dios – no podemos merecerla. 

Pero tenemos que responder. Y podemos responder porque, como escribió San Pablo a Timoteo, estamos “sostenido[s] por la fuerza de Dios”. 

Este no es fácil, pero es nuestra llamada como discípulos de Cristo Jesús. Entonces, quiero repetir lo que Pablo escribió a Timoteo:
Te recomiendo que reavives el don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos. Porque el Señor no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de moderación/buen juicio.
Dios quiere hacer de la chispa de fe que tenemos un gran fuego de amor, de solidaridad, de justicia, de paz. 

Él nos ha dado, y nos da, un espíritu de valentía/fortaleza para responder a las amenazas a la vida.

Él nos ha dado, y nos da, un espíritu de amor para responder a las necesidades de nuestros prójimos.

Él nos ha dado, y nos da, un espíritu de buen juicio para saber como responder frente a las injusticias, al descuido de la casa común, a los golpes a la dignidad humana. 

Pero, tenemos que responder, sin temor, porque Dios está entre nosotros. 

Este requiere la fe, la esperanza y el amor que Dios nos ha dado. 

No importa si pensamos que no tenemos suficiente. Recuerda las palabras del Santo Monseñor Romero que escribió como joven:
Con tu todo y mi nada, haremos mucho.
Y cuando respondemos a Dios con lo que tenemos, Dios nos da la alegría. 

¡Qué Dios nos da la fortaleza, el amor y el buen juicio pare ser fieles discípulos de Cristo!

Saturday, August 13, 2022

HAGAN LIO - ardiendo

Domingo 20, tiempo ordinario, ciclo C 
Borrador de una homilía 

Jeremías 38, 4-6, 8-10 
Hebreos 12, 1-4
Lucas 12, 49-53 



¿Qué imagen tiene de Jesús? 
¿Manso, amable, nunca enojado? 

Pero, en el evangelio de hoy, encontramos un Jesús un poco diferente. Dice a sus discípulos, 
“He venido a traer fuego a la tierra…”   
“No he venido para traer la paz, sino la división.” 

 Podemos protestar, “él es el príncipe de la paz”. Y así es

A pesar de ser el principio de la paz, su presencia en el mundo creó divisiones:
Amaba a los enemigos, 
comía con los pecadores y descartados, 
perdonaba a los pecados, 
tocaba a los enfermos impuros, 
hablaba con mujeres, incluyendo mujeres extranjeras. 

Con todo eso, perturbó al orden establecido, revelando las injusticias, las divisiones, el desprecio de los pobres y marginados, el maltrato de tantas personas.

Quitó la máscara de la paz falsa, para abrir un espacio para la paz verdadera, la paz fundada en amor, inclusión, solidaridad.

Sí, consoló – y consuele – a los afligidos; Pero, haciéndolo, afligió y aflige a los cómodos, los que disfrutan un consuelo falso, fundada en la injusticia.

Es claro, como escribió Gustavo Gutiérrez. “Las escrituras nos recuerdan muchas veces que el anuncio del amor de Dios choca siempre a los grandes de este mundo”. 
 
Mira lo que dicen los jefes del pueblo sobre el profeta Jeremías, “las cosas que dice desmoralizaron a los guerreros…y a todo el pueblo”. 

Pero tenemos otros testigos de la fe que también lo acusaron los poderosos. 
Lo acusan a Monseñor Rolando Álvarez de Nicaragua de ser "conspirador contra el Estado”, cometiendo lo que dicen es “un pecado de lesa espiritualidad”. 
Lo acusaron a Monseñor Romero de El Salvador de ser comunista por defender a los pobres. 
Lo condenaron a muerte un campesino, Beato Frans Jägerstätter, por rechazar de servir en el ejército nazi. 
 
El amor de Jesús, su mensaje de un Reino de amor, de justicia y de paz los desacomoda a los poderosos y ricos, y debe desacomodarnos a nosotros y desorientarnos, para que podamos identificar y rechazar la paz falsa, buscando la paz verdadera.

Los poderosos del mundo usan tácticas distintas para engañarnos, para esconder la verdad e imponer la paz falsa:
la propaganda,
los bonos que no cambian el sistema de injusticia que oprime al pobre,
las calles bonitas y los muros pintados mientras muchos en as aldeas viven en miseria con vías de comunicación dañados y sin la educación y la atención medica que necesitan, olvidados, ignorados, descartados por los con poder y dinero.

Como el Pueblo de Dios, seguidores de Jesús, ¿cómo responder?

No con la ira e indignación de los que piensan que ellos saben todo (y solamente quieren poder por ellos mismos).

Sino con el amor de un Dios que se identifica con los pobres, que se hizo carne entre los marginados, y que dio su vida en amor, aceptando la cruz.

Como dice la segunda lectura de hoy, con nuestras miradas fijadas en Jesús, solidarizándonos con los descartados, los tratados injustamente, respondiendo a sus necesidades y haciendo su causa la nuestra.

No es fácil y nos exige mucho.

Hay que poner al lado nuestra comodidad. Hay que ver el mundo desde la perspectiva de los marginados, descartados, empobrecidos. 

Nos cuesta.

Pero, debemos recordar la gran nube de testigos que nos han mostrado el amor de Dios – los santos como San Antonio de Padua, Madre Teresa de Calcuta y los santos de la puerta al lado, nuestros vecinos que cuidan a sus familiares enfermos, que ayudan a los que necesitan una palabra del aliento, una comida, un gesto de amor. 

Debemos, como dice la segunda lectura, meditar en el ejemplo de Jesús
“No se cansen ni pierdan el ánimo, porque todavía no han llegado a derramar su sangre en la lucha contra el pecado.” 

Es una lucha no solamente contra nuestros pecados personales, sino también una lucha en contra de los pecados alrededor nosotros: no solamente la violencia , la prostitución y las drogas, sino también la cobardía de no denunciar actos de violencia, especialmente la violencia doméstica, la trafica de personas y la trafica de drogas. No es fácil y puede costarnos.

Pero, como seguidores de Cristo, no queremos una “paz” fácil. 

Necesitamos el coraje de Dios y de los santos, respondiendo a la llamada del Papa Francisco a los jóvenes argentinos en el año 2013, “¡Quiero lio en las diócesis!” 

Como dijo Jesús a sus discípulos y nos dice: 
“He venido a traer fuego a la tierra … ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!”


[Imagen de Cerezo Barredo] 

Wednesday, June 15, 2022

CORPUS CHRISTI REFLEXIONES

Corpus Christi, 2022 
Procesión de la fiesta de Corpus Christi, el Cuerpo y la Sangre de Cristo 
Esquema para oraciones en cinco altares 

Oremos con la oración del papa Francisco para la jornada mundial de migrantes, 2022 
Señor, haznos portadores de esperanza, para que donde haya oscuridad reine tu luz, y donde haya resignación renazca la confianza en el futuro. Señor, haznos instrumentos de tu justicia, para que donde haya exclusión, florezca la fraternidad, y donde haya codicia, florezca la comunión. Señor, haznos constructores de tu Reino junto con los migrantes y los refugiados y con todos los habitantes de las periferias. Señor, haz que aprendamos cuán bello es vivir como hermanos y hermanas. Amén. 

 1. Jesús – el Verbo se hizo carne; el Verbo se hace pan; el Verbo se hace pobre 
     - Infinitamente sea alabado, 
     R. Mi Jesús sacramentado. 

Lecturas de las escrituras: En el evangelio según san Juan, leemos:
la Palabra se hizo carne, puso su tienda entre nosotros, 
En la segunda carta de san Pablo a los corintios, Pablo dice
Ya conocen la generosidad de Cristo Jesús, nuestro Señor, que, siendo rico, se hizo pobre por ustedes para que su pobreza los hiciera ricos.
En el evangelio según san Lucas escuchamos Jesús dando nos su Cuerpo y Sangre:
Después [Jesús] tomó pan y, dando gracias, lo partió y se lo dio diciendo: 'Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mía. Hizo lo mismo con la copa después de cenar, diciendo: 'Esta copa es la alianza nueva sellada con mi sangre, que es derramada por ustedes'.
Reflexión 

En la eucaristía encontramos a Cristo, su cuerpo, su sangre, su ser. Nuestro Dios es un Dios que nos ama y quiere estar con nosotros. Dios se hizo carne y entró nuestro mundo. Para alimentarnos y acompañarnos, Jesús nos dejó su presencia en la Eucaristía, el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Pero también encontramos a Jesús en los pobres, los marginados. 

Como escribió el Papa Francisco, 
 “Si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en la Eucaristía. El Cuerpo de Cristo, partido en la sagrada liturgia, se deja encontrar por la caridad compartida en los rostros y en las personas de los hermanos y hermanas más débiles”. 
Y como Santa Madre Teresa de Calcuta ha dicho:
“El Cristo que se nos ofrece bajo las apariencias de pan, y el Cristo que se oculta bajo las semblanzas doloridas del pobre es el mismo Jesús”. 
Deje unos momentos de silencio 

Oremos 
    Ábranos, Señor, para reconocerte en la santa Eucaristía, el Sacramento de Amor, y para encontrarte en los marginados y descartados del mundo – los que viven lejos y los que se encuentran cerca. En la Eucaristía nos muestra tu amor profundo, hasta la muerte. Nos abraza con su amor y nos da la capacidad de amar. Danos, Señor, corazones para reconocerte y responder con amor. Amén. 

Padre Nuestro y Dios te salve, María 

Canto 

 2. La vulnerabilidad de Jesús – y la vulnerabilidad de los migrantes 
     - Infinitamente sea alabado, 
    R. Mi Jesús sacramentado. 

Lectura de la carta de san Pablo a los Filipenses:
Tengan unos con otros las mismas disposiciones que estuvieron en Cristo Jesús: El, siendo de condición divina, no se apegó a su igualdad con Dios, sino que se redujo a nada, tomando la condición de servidor, y se hizo semejante a los hombres. Y encontrándose en la condición humana, se rebajó a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte en una cruz
Reflexión: 
Nada es más vulnerable que un pedazo de pan, pero Jesús se hizo pan; en la Eucaristía recibimos a Jesús, bajo las especies del pan y vino.

En su vulnerabilidad mucha gente, buscando algo mejor, migra, dejando sus hogares. La falta de trabajo, la falta de oportunidades, la pobreza, la violencia a veces les impulsan a buscar una salida. 

Los migrantes están vulnerables en el camino. Muchos aguantan hambre. Varios migrantes sufren la violencia, la extorsión y, aún, secuestros. Algunos están abandonados. Algunos incluso están objetos de trata de personas. A veces sus sueños se convierten en pesadillas, engañados por las falsas promesas de los coyotes. 

Cuando llegan a otros países, algunos están vulnerables: algunos se sienten solos, separados de sus familias; otros tienen miedo de estar expulsados, encarcelados; varias personas están explotados por sus trabajos. Sin recursos legales, otras personas experimentan violencia, asaltos o robos. 

Dios está con ellos en su vulnerabilidad, en sus sufrimientos. Se hizo vulnerable. Dios hecho hombre porque quiere acompañarnos en nuestra vulnerabilidad. 

Deje unos momentos de silencio 

Oremos: 
    Señor Jesús, te hiciste pobre y vulnerable como nosotros para mostrarnos que estás siempre presente con nosotros, sufriendo con nosotros, por tu gran amor. Mira el sufrimiento de tu pueblo, de los que emigran y de los que se encuentran en lugares ajenas y sin acogida. Ayúdales a vivir confiando en tu amor. Abre los corazones de todos para acoger a todos los migrantes, mostrándoles el amor. Amén.
   
Padre Nuestro y Dios te salve, María
Canto: 


3. La presencia de Cristo en la eucaristía y entre los migrantes 
     -Infinitamente sea alabado, 
         R. Mi Jesús sacramentado. 

Lectura del primer libro de Reyes 19, 4-8
Elías caminó por el desierto todo un día y se sentó bajo un árbol. Allí deseó la muerte y se dijo: “Ya basta, Señor. Toma mi vida, pues yo voy a morir como mis padres”. Después se acostó y se quedó dormido debajo del árbol. Un ángel vino a tocar a Elías y lo despertó diciendo: “Levántate y come”. Elías miró y vio a su cabecera un pan cocido sobre piedras calientes y un jarro de agua. Después que comió y bebió, se volvió a acostar. Pero por segunda vez el ángel del Señor lo despertó diciendo: “Levántate y come; si no, el camino será demasiado largo para ti”. Se levantó, pues, para comer y beber, y con la fuerza que le dio aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta llegar al cerro de Dios, el Horeb.
Reflexión: 

    La Eucaristía es el alimento que sostiene nuestra existencia. Es pan para el camino.
    Dios le dio al profeta Elías pan para el camino en medio de su desesperación, para que pudiera llegar al monte santo. 
    Dios nos da la Eucaristía para que podamos caminar con Dios hasta la santidad. La Eucaristía es el alimento del Pueblo de Dios. Jesús nos da su Cuerpo y Sangre para que podamos vivir más íntimamente con Él.
    La Iglesia llama a la Eucaristía dada a los que están muriendo el Viático, el pan para el viaje, para sostener al moribundo en su paso al Padre.
    En su camino, a veces los migrantes sufren hambre y, aún más, la desesperación, como Elías experimentó. 
    Dios quiere sostenerlos con su amor – y los migrantes encuentran personas de buena voluntad que les ayudan no solamente con comida sino también con palabras de aliento. Dios está con ellos en sus dificultades, no siempre resolviendo sus dificultades, sino dándoles aliento para seguir. 
    Necesitamos la alimentación que Dios nos da – en nuestra vida diaria y, más que todo, en la Eucaristía. Pedimos al Señor que nos dé el pan de cada día y, más que todo, el Pan de Vida, su Cuerpo y Sangre en la Eucaristía. 

Deje unos momentos de silencio 

Oremos por todos los migrantes que conocemos. 

Invita a todos de decir los nombres de los migrantes. 
  Primero, digan los nombres de los migrantes que han muerto. Después de cada nombre, todos respondemos: Dale, Señor, descanso eterno
• Segundo, digan los nombres de los en camino. Después de cada nombre, todos respondemos: Guía su camino, Señor
• Tercero, digan los nombres de todos los otros migrantes. Después de cada nombre, todos respondemos: Protégelos, Señor
• Cuarto, digan los nombres de los que han regresado, deportados. Después de cada nombre, todos respondemos, Señor, dale esperanza. 

Padre Nuestro y Dios te salve, María 
 Canto 


 4. Jesús sufriendo en los afectados por la migración 
     - Infinitamente sea alabado, 
         R. Mi Jesús sacramentado.

Lectura del evangelio según san Juan 14, 18-20
No los dejaré huérfanos, sino que volveré a ustedes. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes me verán, porque yo vivo y ustedes también vivirán. Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre y ustedes están en mí y yo en ustedes.
Reflexión: 
     Jesús está siempre con los que sufren. 
     La migración afecta no solamente los migrantes, sino también las familias y las comunidades que dejan. La migración ha dejado familias desintegradas - niños que apenas reconocen su padre, madres que no tienen la ayuda de su esposo. ¿Cómo podemos dar a las familias de migrantes la ayuda que necesitan, más que todo en lo espiritual y moral?
    La migración ha dejado varias comunidades sin la presencia de muchos hombres y adolescentes. Las familias se encuentran endeudadas por pagar a los coyotes y los secuestradores. Algunas buscan dinero por medias poco legales – por eso, la venta de drogas y la prostitución 
    La Eucaristía es un signo que Dios está con nosotros, no importa donde, y Él quiere sostenernos.

Deje unos momentos de silencio 

Oremos, 
Señor, Padre nuestro, para quien nadie es extraño y nadie lejano para recibir ayuda; mira benignamente a los migrantes y refugiados, y a todos tus hijos dispersos por el mundo; concédeles a ellos el retorno a la patria, y a nosotros nos des caridad efectiva para con los pobres y los desterrados. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.     

Padre Nuestro y Dios te salve, María 

Canto 


5. María, Madre de Jesús, y la Eucaristía 
    - Infinitamente sea alabado, 
         R. Mi Jesús sacramentado. 

Lectura del evangelio según san Juan 19, 25-27 
En aquel tiempo, estaban junto a la cruz de Jesús, su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás y María Magdalena .Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: "Mujer, ahí está tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Ahí está tu madre". Y desde aquella hora el discípulo se la llevó a vivir con él. 

Reflexión: 
    María, madre de Jesús, es madre  de la Iglesia. 
    Dios se hizo carne, humano, en el vientre de María. Dios se hizo pan en la Eucaristía. Como Jesús dijo, “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. El pan que yo daré es mi carne, y lo daré para la vida del mundo." 
    María es una mujer que ha visto el sufrimiento de su hijo y tiene compasión por todos los que sufren. Ella puede ver el sufrimiento de las mujeres y muchachas abandonadas, abusadas, violentadas, tratadas para la prostitución. 
    Ella había huido con Jesús y José para huir la violencia del rey Herodes como los que migran para escapar de la violencia. 
    María mira al sufrimiento de las mujeres que migran, en medio de los peligros del camino, las amenazas de violencia, trata y violación, los días sin comida para ellas y sus hijos. 
    María también está presente con las mujeres dejadas solas, por la migración de sus esposos e hijos.         María, junto a la cruz, nos muestra como responder a los que sufren; su presencia nos muestra la compasión de Dios. 

Deje unos momentos de silencio 

Oremos, 
Señor Dios, Hijo de Dios e hijo de María, presente en la Eucaristía, mira con amor a todos los afectados por la migración, especialmente las mujeres y sus hijas e hijas. Protégelos, por la intercesión de tu Madre, María. Amén. 

Padre Nuestro y Dios te salve, María 

Canto

Saturday, June 4, 2022

ENVIO Vigilia de Pentecostés

Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor. 
Envía tu Espíritu , Señor, y serán creados 
y renovarás la faz de la tierra. 

Fue casi en esta hora 
cuando descendió el Espíritu Santo 
sobre los setenta y dos discípulos, 
encerrados en el cenáculo aislados, 
tal vez con miedo, 
 con las puertas cerradas. 

En medio de su comodidad, su grupo encerrado, 
interrumpió el Espíritu Santo.

Y tuvieron que salir y anunciar lo que habían experimentado: 
la novedad, la buena nueva de Dios, hecho carne, en Jesús, 
que se entregó, se murió en la cruz y resucitó 
– un Dios vivo que ni nada ni nadie puede aplastar. 

 Anunciaron la buena nueva, el kerigma: 
“Jesús, Señor nuestro, fue entregado por nuestros delitos y resucitado para nuestra justificación” (Rom 4,25)

 O, como dice el Papa Francisco (Evangelii Gaudium, 164): 

“Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte”. 

 No pudieron quedarse encerrados, 

tuvieron que salir,
porque, somos, como dice el papa Francisco,
“una iglesia en salida”.

Salimos de aquí, esta noche,
dando testimonio que algo nuevo está pasando,
el Espíritu Santo renueva la faz de la tierra.

Pero, renueva con nosotros,
dando testimonio con nuestras vidas
que Dios quiere y está haciendo algo nuevo
 en nosotros, con nosotros. 

El testimonio se hace más que todo con nuestras vidas;
no bastan las palabras.
El mundo espera el testimonio de nuestras vidas. 

Pero, ¿cómo hacemos? 

Me gusta mucho las palabras de la secuencia 

Ven, Espíritu Santo, y envíanos desde el cielo tu luz, para iluminarnos.
Ven ya, padre de los pobres, luz que penetra en las almas, dador de todos los dones.
Fuente de todo consuelo, amable huésped de alma, paz en las horas de duelo.
Eres pausa en al trabajo; brisa, en un clima de fuego; consuelo, en medio del llanto. 

En la secuencia, pedimos al Espíritu Santo, 

Lava lo que está sucio; 
Riega lo que está árido; 
Sana lo que está herido. 
Doble lo que está rígido; 
Caliente lo que está frío; 
Enderece lo que desvía.
Tanta suciedad en nuestro mundo:
    la suciedad del pecado;
    la suciedad del descuidado de la casa común.
         ¿Cómo podemos lavar lo que está sucio? 

 Tanta aridez en nuestro mundo:
     las personas, los jóvenes que han perdido la alegría de vivir,
     los ancianos que no sienten el calor del amor de sus familiares;
     la tierra hecha árido e infértil por sequía o por químicas.
        ¿Cómo podemos regar lo que está árido?

Tantas heridas en nuestro mundo:
    las heridas de la violencia, del abuso, 
    las heridas de las víctimas de guerra,
    las heridas de los que sufren de la pobreza,
    de la falta de comida, de salud, de trabajo. 
        ¿Cómo podemos sanar las heridas? 

Tanta rigidez en nuestro mundo:
    personas con corazones cerrados
    a las necesidades de sus prójimos,     
     naciones que hacen muros, rechazando a los que son diferentes,
    aún agentes de pastoral que no buscan a los alejados.     
        ¿Cómo podemos doblar, suavizar lo que está rígido? 

 Tanto frío en nuestro mundo: 
    Los corazones fríos que no tienen espacio
    para Dios, 
    para los pobres, los desvalidos, los enfermos;
    las estructuras sociales y eclesiales que no abrazan
    a los que se sienten rechazados, aislados y descartados. 
        ¿Cómo podemos calentar lo que está frio? 

Tantas sendas torcidas en nuestro mundo. 

Que el Espíritu Santo nos de la fuerza,
el ánimo de poner todo esto en práctica
en nuestras vidas, en nuestras comunidades,
en nuestra parroquia y en nuestro país. 

Él hace eso en nosotros
y nos manda a hacerlo.

El Espíritu penetró las puertas cerradas
 en el primer Pentecostés.
Él les dio a los discípulos
 el valor de anunciar la buena nueva de Cristo resucitado
por sus palabras y sus vidas.

Él puede hacer lo mismo de nosotros.
Y, como Jesús nos manda:
    Vayan por todo el mundo,
     mostrando a todos
        que Dios nos ama, nos salva
            y nos da la vida eterna no solamente para nosotros,
             sino para compartir con todos. 

Vayan en paz
para servir le a Dios y a todos.
Sean fuego del amor del Espíritu.

Sunday, May 22, 2022

Santa Rita de Cascia

 Quiero compartir la reflexión que escribió hace varios años sobre la santa Rita de Cascia.


Santa Rita de Casia
(1381-1457)
La santa patrona de viudas y de víctimas de abuso 

REFLEXIÓN 

El esposo de Santa Rita fue asesinado por miembros de una familia en su pueblo. Sus hijos quisieron vengar a ellos por haber matado a su padre. Santa Rita trataba de disuadirles y rezaba mucho. Sus hijos murieron antes de vengarse. Santa Rita perdonó a los asesinos de su esposo y sus hijos abandonaron su propósito de venganza. 

Lectura bíblica: Mateo 18, 21-35 En su vida, Santa Rita quiso ser una reconciliadora, perdonando a los que la hirieron.

En su carta, El Rostro de la Misericordia, de 11 de abril de 2015, el Papa Francisco escribió:

El perdón de las ofensas deviene la expresión más evidente del amor misericordioso y para nosotros cristianos es un imperativo del que no podemos prescindir. ¡Cómo es difícil muchas veces perdonar! Y, sin embargo, el perdón es el instrumento puesto en nuestras frágiles manos para alcanzar la serenidad del corazón. Dejar caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices.
Anteriormente, en la homilía de 23 de febrero, 2014, el Papa había dicho:
El Levítico (19,17-18) dice: “No odiarás de corazón a tu hermano… No te vengarás, ni guardarás rencor… sino que amarás a tu prójimo…”. Estas actitudes nacen de la santidad de Dios. Nosotros, sin embargo, normalmente somos tan diferentes, tan egoístas y orgullosos…; pero la bondad y la belleza de Dios nos atraen, y el Espíritu Santo nos puede purificar, nos puede transformar, nos puede modelar día a día. Hacer este trabajo de conversión, conversión en el corazón, conversión que todos nosotros … debemos hacer. ¡Conversión!
Preguntas para dialogar: 
¿Porqué es tan difícil perdonar? 
¿Ha tenido de una experiencia del perdón – perdonar o ser perdonado? o ¿Ha visto una persona perdonando? Comparte la experiencia y explica como se sentía.

 BIOGRAFÍA

Santa Rita sentía desde niña una fuerte inclinación a la vida religiosa, pero sus padres, avanzados ya en edad, escogieron un esposo para ella. Después del matrimonio, él se demostró ser borracho, mujeriego y abusador. Rita le fue fiel durante toda su vida de casada. Encontró su fortaleza en Jesucristo, en una vida de oración, sufrimiento y silencio.

Tuvieron dos gemelos, los cuales sacaron el temperamento del padre. Rita se preocupó y oró por ellos. Después de veinte años de matrimonio y oración por parte de Rita, el esposo se convirtió, le pidió perdón y le prometió cambiar su vida. Rita lo perdonó y él dejó su vida de pecado. Esto no duró mucho, porque mientras él se había reformado, no fue así con sus antiguos amigos y enemigos. Una noche no regresó a la casa. Al día siguiente, lo encontraron asesinado.

La pena de Santa Rita fue aumentada cuando sus dos hijos juraron vengar la muerte de su padre. Las súplicas no lograban disuadirlos. Entonces Santa Rita, comprendiendo que más vale salvar el alma que vivir mucho tiempo, rogó al Señor que salvara las almas de sus dos hijos. Los dos padecieron una enfermedad fatal. 

Durante el tiempo de su enfermedad, la madre les habló dulcemente del amor y el perdón. Antes de morir, ellos perdonaron a los asesinos de su padre. Rita estuvo convencida de que ellos estaban con su padre en el cielo. 

Quedando sola, Santa Rita quiso entrar la vida religiosa. Pidió la admisión en el convento de las monjas agustinas de Casia, pero se le respondió que sólo permitían recibir vírgenes. Pero Rita fue viuda.

También, algunas monjas en el convento fueron familiares de los asesinos de su esposo y la superiora tenía miedo que su presencia en el convento podría provocar conflictos.

Aunque ella había perdonado a los asesinos, la familia de su esposo no había. Santa Rita buscó una manera de reconciliar a las familias. Le exhortó a la familia de su esposo a quitar todo sentido de rencor, de vendetta. Su valentía les convenció. A su vez, la familia de los asesinos también se puso de acuerdo. Las dos familias intercambiaron un abrazo de paz, firmaron un acuerdo y se prometieron a abandonar cualquier venganza. 

Rita vivía por muchos años en el convento de las monjas agustinas, muy devota a la pasión de Jesucristo.

Su fiesta se celebra el 22 de mayo, el día de su muerto en el año 1457. 

Preguntas para dialogar

¿Qué aspectos de la vida de Santa Rita le llaman la atención? ¿Por qué? 

Santa Rita siempre buscaba la reconciliación, pero una reconciliación arraigada en el amor de Cristo. ¿Qué podemos hacer para promover la reconciliación en nuestras comunidades, en nuestros barrios o aldeas? ¿Cómo podemos terminar con el ciclo de vendettas y violencia en nuestras comunidades?

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Tuesday, March 1, 2022

FELIZ CUARESMA

Miércoles de la Ceniza, 2022

Hoy vamos a recibir cenizas en nuestras cabezas, 
escuchando las palabras, 
“Recuerda que eres polvo y al polvo has de volver”. 

Somos seres frágiles, débiles, creados del barro, del polvo. 
A veces, pensamos que somos de hierro – o, aún, de oro; 
otras veces, nos sentimos como cenizas inútiles. 
 La verdad es que somos del polvo, de la tierra, 
pero dotados de una dignidad tremenda 
– Somos creados en la imagen y semejanza de Dios, 
que quiere hacernos santos, 
compartiendo su vida. 

Aunque hemos manchado esta imagen con nuestros pecados, 
nuestro Dios es compasivo y misericordioso 
y quiere que nos reconciliemos con Él. 
Como dijo el profeta Joel, “Todavía es tiempo”, 
Nunca es tarde. 
Siempre podemos volvernos a Dios.
Cada año la Iglesia nos da un tiempo, 
cuaresma, 
cuarenta días, 
un tiempo de cuarentena para estar sanados, 
para recuperar la gracia de la santidad,
que recibimos en nuestro bautismo. 

La Iglesia nos sugiere tres practicas, 
tres disciplinas del discípulo, 
para abrirnos al poder sanador de Dios: 
la oración, el ayuno y la limosna.
Orar es abrir un espacio para Dios en nuestros corazones. 

Orar no es solar rezar oraciones. 
Orar es escucharle a Dios, 
su amor, su misericordia y sus desafíos.
Orar, también, es hablar con Dios, 
compartiendo nuestras alegrías, nuestras tristezas, 
nuestros temores y nuestras esperanzas. 

Ayunar no es simplemente no comer. 
Ayunar es de dejar un espacio en nuestra vida,
para que podamos anhelarle a Él 
y su justicia y amor. 
A veces tratamos de llenarnos con chatarra 
– no solamente comida chatarra, 
 sino, más que todo, con la chatarra de chambre, 
 de injusticia, de mentiras de los medios y más. 

 La limosna no es solamente dar un lempira al pobre, 
es responder con amor a los demás, 
acompañándolos con ternura, 
trabajando juntos para una civilización de amor. 

En todo, Dios nos llama a seguirle a Jesús que se hizo carne, 
se anonadó, se hizo obediente hasta la cruz por amor. 

Este quiere una conversión,
una transformación que Dios puede hacer en nosotros. 
Si Dios pudo hacer el ser humano del polvo, 
él puede y él quiere transformarnos, en su santo pueblo, 
sus hijos e hijos. 

La cuaresma puede ser este tiempo 
 en que Dios puede hacer en nosotros
el milagro de transformación, de perdón, de reconciliación. 
Como dice el profeta – 
 “Vuélvanse al Señor Dios nuestro, 
porque es compasivo y misericordioso”. 

Es un camino hacía la vida resucitada con Cristo, 
Es buena noticia. 

 “Conviértete y cree en el Evangelio”. 

Feliz Cuaresma.

Sunday, February 6, 2022

Dios nos llama - no hay excusas

Quinto domingo del tiempo ordinario - Ciclo C 
Isaías 6, 1-2a.3-8; 1 Corintios 15, 1-11; Lucas 5, 1-11 

Borrador de una homilía
“El hilo conductor de las lecturas [de hoy] es la llamada”. (Bíblico 2022

Hemos escuchado a Dios llamando al profeta Isaías, al pescador Simón (Pedro) y al Pablo (el “último entre los apóstoles”).

Dios no solamente llama a estos grandes hombres. Viene a encontrarnos, cada uno de nosotros, donde estamos, y a llamarnos a ser sus seguidores, y a la conversión. 

A veces sentimos, como Isaías, Pedro y Pablo, perdidos, impuros, indignos, pecadores, sin méritos, incapaces. Pero, a pesar de todo, Dios nos llama porque él ve algo bueno en cada uno de nosotros y tiene una misión para mí y para usted.

Podemos tratar de decirle algunas excusas, pero todavía nos llama. 

Isaías dijo que estaba un hombre de labios impuros; Simón Pedro le dijo a Jesús, “Apártate de mí, Señor, que soy un pecador”; Pablo se llama a sí mismo como un aborto. 
 
Pero Dios los purificó, los perdonó, los dio la fuerza; y él nos purifica, nos perdona, nos da la fuerza – no importa si nos sentimos reventados, inútiles, indignos. 

A veces Dios nos llama porque estamos débiles, no confiándonos en nuestras fuerzas o nuestros méritos sino en la gracia del Señor. Como Pablo escribió a los corintios, “no merezco el título de apóstol…. [Pero] gracias a Dios soy lo que soy, y su gracia en mí no ha estado inútil, no ha resultado estéril”. 

Dios nos llama a la conversión y a la misión – cada uno de nosotros. Es pura iniciativa del Dios. Él viene cada día llamándonos. Viene a encontrarnos y llamarnos. 

A veces la llamada es un evento espectacular – como con San Pablo cuando Jesús le apareció en el camino a Damasco, o como con Isaías en una visión en el templo, o como con Simón Pedro en la pesca milagrosa.

Pero, muchas veces las llamadas a la conversión o la misión vienen en el medio de la vida cotidiana – y solamente tenemos que reconocer que Dios está llamándonos.

Las llamadas espectaculares son como eventos que nos empujan a la acción. Tal vez conoce a un alcohólico que experimentó un momento en que decidió de dejar beber. Pero, la conversión, la llamada a la misión, no es un solo evento. Según la sabiduría de Alcohólicos Anónimos, la persona tiene que renovar su decisión cada día – y no puede hacerla sin la ayuda de Dios. 

A todos nosotros, Dios sigue llamándonos a la conversión permanente – cada día llamándonos a la misión del día. Porque la conversión es un proceso en curso.

También, la misión asumida no siempre es la misma – a veces Dios nos llama a ser y hacer algo más y tenemos que estar atentos a la llamada de Dios. 

 Porque Dios nos llama cada día, usualmente en lo cotidiano para vivir como hijos e hijas de Dios, como discípulos-misioneros, protagonistas del Reino de Dios – algunos con un cargo en la iglesia, pero para la mayoría como signos del Reino de Dios donde estamos – en la familia, en el trabajo, o en la escuela.  Tal vez Dios está llamándonos en el enfermo o la anciana que le gustaría una visita, o en las personas pobres que nos llama a ayudar en sus necesidades. Tal vez Dios está llamándonos a abogar para las víctimas de injusticia o violencia doméstica. Tal vez Dios nos llama a hacer algo muy sencillo - saludando alguien que está triste o se siente abandonados. con una sonrisa o una palabra.  

Cada persona – desde el niño al anciano – tiene una misión. No hay excusas. 

Porque Dios nos llama y nos da el perdón y la fuerza que nos falta. 

Dios nos llama hoy a la conversión, a la misión - ¿Cómo va a vivir la misión hoy?

Sunday, December 19, 2021

El asombro, la entrega y la visión del Reino

Cuarto Domingo de Adviento 
Ciclo C 
Miqueas 5, 1-4 
Hebreos 10, 5-10 
Lucas 1, 39-45 

Si estuviéramos visitando o trabajando en la casa de Zacarías cuando María llegó y le saludó a su prima Isabel, no nos parecería algo importante, algo significativa – solamente dos primas saludándose una a otra, una jovencita visitando a su prima vieja.


Pero, algo está pasando.

Con los ojos de fe, encontraríamos dos mujeres, milagrosamente embarazada – una anciana y una virgen joven. Dios ha hecho algo importante – dando un hijo a una mujer que todos pensaban estéril, dando un hijo a una virgen. Nueva vida ha llegado a las estériles y a las vírgenes. Las que el mundo piensa inútiles, a ellas Dios da nueva vida.

María, la jovencita que dijo “si” a Dios y aún embarazada salió al encuentro con su prima vieja embarazada, viajando 128 kilómetros (casi la distancia de Dulce Nombre a San Pedro Sula). Una mujer de compromiso – diciendo “Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu voluntad”, como escuchamos en la carta a los hebreos; no pensando de si misma, fue a acompañar a su prima, también embarazada. María nos da el testimonio de entrega y compasión.

Pero, tenemos que tomar en cuenta todo lo que pasaba en el encuentro de las primas. Isabel se llenó de asombro y alegría cuando escuchó el saludo de María. Reconoció algo nuevo, algo asombroso, cuando se encontró con María.

Este no fue una visita ordinaria, sino la visita de la madre de Dios: “¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme?”. 

El Papa Francisco en una homilía hace años, dijo: “Para celebrar bien la Navidad, estamos llamados a detenernos en los ‘lugares de asombro’”, reconociendo que estamos en un lugar sagrado.

Dios nos llama a abrir nuestros corazones a reconocer la presencia de Dios entre nosotros, a veces disfrazada en lo más cotidiano, una virgen joven, en un lugar pequeño como Belén.

Juan en el vientre de Isabel reconoció a Jesús, el Salvador, en el vientre de su madre, María. Y su reacción, dio saltos de gozo.

Dios nos acerca en muchas maneras, pero a veces no los conocemos, mirando con ojos del mundo que solamente valora lo grande, lo poderoso, lo violento, lo famoso. No puede reconocer la presencia de Dios en lo pequeño, lo pobre, lo cotidiano. Es un mundo que ha perdido el sentido de asombro.

Pero, asombrados, podemos imaginar un mundo nuevo. El Evangelio de hoy termina antes de la respuesta de María al encuentro con su prima. Con asombro, María glorifica al Señor que “puso sus ojos en la humildad de su esclava”. Y en el cántico de la Magnifica, María nos ofrece la visión de un mundo nuevo, lleno de la gracia de su hijo Jesús, que es muy diferente que el mundo actual:
…su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. 
Él hace proezas con su brazo; dispersa a los soberbios de corazón. 
Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. 
A los hambrientos los colma de bienes y al los ricos los despide vacíos.
Es un mundo patas arriba. Para prepararnos para la Navidad debemos cultivar en nuestros corazones la entrega de María, el asombro de Isabel, la alegría de Juan el bautista y la visión de un mundo nuevo, del Reino de Dios, que María cantaba. En su homilía del 24 de diciembre de 1978, San Óscar Romero dijo
Nadie podrá celebrar la Navidad auténtica si no es pobre de verdad. Los autosuficientes, los orgullosos, los que desprecian a los demás porque todo lo tienen, los que no necesitan ni de Dios, para ésos no habrá Navidad. Sólo los pobres, los hambrientos, los que tienen necesidad de que alguien venga por ellos, tendrán a ese alguien, y ese alguien es Dios, Emanuel, Dios-con-nosotros. Sin pobreza de espíritu no puede haber llenura de Dios.
Pidamos de Dios la gracia del asombro como de Isabel, la entrega de María y la visión de un mundo de Dios-con-nosotros – que reconoce la presencia de Dios en lo pequeño, en lo pobre.

Sunday, November 14, 2021

El Dolor y la Esperanza

Trigésimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario

Jornada Mundial de los Pobres 


Daniel 12, 1-3
Hebreos 10, 11-14. 18
Marcos 13, 24-32

Borrador de una homilía

En el inicio de la lectura del profeta Daniel y del evangelio de San Marcos de hoy, encontramos un tiempo de angustia y tribulación. 

Mirando alrededor de nosotros hoy, también encontramos la angustia y la tribulación. Hace un año y medio nos cayó una pandemia que todavía nos aflige – mas que diez mil han muerto y todavía hay nuevos casos. 

Hace un año dos huracanes arrasaron Honduras.



Hoy la violencia, el narcotráfico, y la pobreza afligen Honduras. El 8 de noviembre el Instituto Nacional de Estadística especificó que el 73.6% de los hogares hondureños se encuentran en condiciones de pobreza.

En medio de todo esto, hoy la iglesia celebra la quinta jornada mundial de los pobres. 

La realidad hondureña es terrible. Reina la injusticia. También reina el individualismo y la indiferencia antes del dolor del otro. 

Pero, como predicó el papa Francisco esta mañana en Roma:
“Con la ayuda de este Evangelio podemos leer la historia considerando dos aspectos: el dolor de hoy y la esperanza de mañana”.
¿La esperanza? Jesús nos recuerda que, mirando los arboles, podemos ver la esperanza de fruto. El usaba el ejemplo de la higuera. Nosotros podemos pensar del café. En abril, no hay café, pero podemos ver los brotes y después las flores. A veces, como dijo el papa, “La esperanza del mañana florece en el dolor de hoy”. La injusticia, la pobreza, no son la voluntad de Dios. Jesús nos predica las buenas noticias del Reino de Dios, un reino de justicia, de equidad, de solidaridad, de caridad. En la oscuridad de nuestro tiempo podemos encontrar la luz de Cristo, reflejada en los que manifiestan este reino. Como dice el profeta Daniel:
“Los guías sabios brillarán como el esplendor del firmamento, y los que enseñan a muchos la justicia, resplandecerán como estrellas por toda la eternidad”.
Pero, no es solamente una promesa, sino es desafío. Debemos ser una comunidad que refleja el Reino. 

En un mundo que dice, “Salgan ellos que pueda,” debemos ayudar a los que necesitan ayuda como una comunidad solidaria.

En un mundo que se dice que la necesidad del otro no me importa, debemos ofrecer nuestra ayuda. Los paganos de los primeros siglos de la iglesia maravillaban mirando como los cristianos se ayudan unos a otros. ¿Pueden decir lo mismo de nosotros?

Debemos ser un pueblo que siembra esperanza – con nuestra fe y nuestra caridad.

Voy a terminar la homilía con las palabras del Papa Francisco hoy:
¿qué se nos pide a nosotros cristianos ante esta realidad? Se nos pide que alimentemos la esperanza del mañana aliviando el dolor de hoy. 
La esperanza cristiana … es construir cada día, con gestos concretos, el Reino del amor, la justicia y la fraternidad que inauguró Jesús. 
A nosotros se nos pide esto: que seamos, en medio de las ruinas cotidianas de mundo, incansables constructores de esperanza, que seamos luz mientras el sol se oscurece, que seamos testigos de compasión mientras a nuestro alrededor reina la distracción, que seamos presencia amante, atenta en medio de la indiferencia generalizada. 
Hace poco recordé algo que repetía un obispo cercano a los pobres, pobre de espíritu, don Tonino Bello: «No podemos limitarnos a esperar, tenemos que organizar la esperanza».
Y mi pregunta a ustedes: 
¿Qué estamos haciendo para organizar la esperanza?